7 mar. 2010

Umberto Eco – Dialéctica del Árbol

 

Umberto Eco […] --Tenía usted razón. Cualquier dato se vuelve importante cuando se lo conecta con otro. La conexión modifica la perspectiva. Induce a pensar que todo aspecto del mundo, toda voz, toda palabra escrita o dicha no tiene el sentido que percibimos, sino que nos habla de un Secreto. El criterio es simple: sospechar, sospechar siempre. Se puede leer entrelineas incluso una señal de dirección prohibida.

--Claro. Moralidad cátara. Horror de la reproducción. La dirección está prohibida porque es un engaño del Demiurgo. Por esa calle no se encontrará el Camino.

--Anoche encontré por casualidad un manual para aprender a conducir. Habrá sido la penumbra, o lo que me había dicho usted, pero empecé a sospechar que esas páginas expresaban Algo Distinto. ¿Y si el automóvil sólo existiese como metáfora de la creación? Pero no hay que limitarse a lo exterior, o a la ilusión del salpicadero, hay que ser capaz de ver lo que sólo el Artífice ve, lo que hay debajo. Lo que está debajo es como lo que está arriba. Es el árbol de las sefirot.

--No me diga.

--No soy yo quien lo dice. Ello se dice. Ante todo, el árbol motor, como su mismo nombre indica, es un Árbol. Pues bien, calcule, un motor, dos ruedas delanteras, embrague, cambio, dos juntas, diferencial y dos ruedas traseras. Diez articulaciones, como las sefirot.

--Pero las posiciones no coinciden.

--¿Quién lo ha dicho? Diotallevi nos ha explicado que, en ciertas versiones, Tifieret no era la sexta sino la octava sefirah, y estaba debajo de Nesah y de Hod. El mío es el árbol de Belboth, que corresponde a otra tradición.

--Fiat.

--Pero veamos la dialéctica del Árbol. En lo alto, el Motor, Omnia Movens, del que diremos que es la Fuente Creativa. El Motor comunica su energía creativa a las dos Ruedas Sublimes: la Rueda de la Inteligencia y la Rueda del Saber.

--Sí, si es un coche de tracción delantera...

--Lo bueno del árbol de Belboth es que admite opciones metafísicas.

Imagen de un cosmos espiritual con tracción delantera, donde el Motor, delante, comunica inmediatamente sus voluntades a las Ruedas Sublimes, mientras que en la versión materialista es imagen de un cosmos degradado, en el que un Motor Ultimo imprime Movimiento a las dos Ruedas Ínfimas: desde el fondo de la emanación cósmica se esparcen las fuerzas inferiores de la materia.

--¿Y si el motor y la tracción están atrás?

--Satánico. Coincidencia de lo Superior y de lo Ínfimo. Dios se identifica con los movimientos de la materia ordinaria trasera. Dios como aspiración eternamente fracasada a la divinidad. Debe de ser por la Rotura de los Recipientes.

--¿No será la Rotura de la cámara del Silenciador?

--Eso en los Cosmos Abortados, en los que el soplo venenoso de los Arcontes se dispersa por el Eter Cósmico. Pero no perdamos el hilo. Después del Motor y de las dos Ruedas viene el Embrague, la sefirah de la Gracia que establece o interrumpe la corriente de Amor que vincula al resto del Árbol con la Energía Suprema. Un Disco, un mandala que acaricia a otro mandala. De allí el Cofre de la Mutación; o del cambio, como lo llaman los positivistas, y que es el principio del Mal, porque permite a la voluntad humana acelerar o desacelerar el proceso continuo de emanación.

Por eso el cambio automático es más caro, porque en ese caso es el Árbol mismo el que decide conforme al Equilibrio Soberano. Después viene una Junta que, admirable casualidad, lleva el nombre de un mago renacentista, Cardano, y después un Par Cónico; adviértase la oposición con la Tétrada de los Cilindros en el motor, en el que hay una Corona (Keter Menor) que transmite el movimiento a las ruedas terrestres. Y aquí se manifiesta la función de la sefirah de la Diferencia, o diferencial, que con majestuoso sentido de la Belleza distribuye las fuerzas cósmicas en las dos Ruedas de la Gloria y de la Victoria, que en un cosmos no abortado (de tracción delantera) siguen el movimiento dictado por las Ruedas Sublimes.

--La lectura es coherente. ¿Y el corazón del Motor, sede del Uno, Corona?

--Oh, basta leer con ojos de iniciado. El Sumo Motor vive de un movimiento de Aspiración y Descarga. Una compleja respiración divina en la que originariamente las unidades, llamadas Cilindros (evidente arquetipo geométrico), eran dos, después engendran un tercero y por último se contemplan y se mueven por mutuo amor en la gloria del cuarto. En esa respiración, en el Primer Cilindro (ninguno de ellos es primero por jerarquía, sino por admirable alternancia de posición y relación), el Pistón (etimología de Pistis Sophia) desciende desde el Punto Muerto Superior hasta el Punto Muerto Inferior, mientras el Cilindro se llena de energía en estado puro. Estoy simplificando, porque aquí entrarían en juego jerarquías angélicas, o Mediadores de la Distribución que, como dice mi manual, “permiten abrir y cerrar las válvulas que comunican el interior de los cilindros con los conductos de aspiración de la mezcla...” La sede interna del Motor sólo puede comunicarse con el resto del cosmos a través de esa mediación, y aquí creo que se revela, quizá, pero no quisiera incurrir en herejía, la limitación originaria del Uno que, para crear, depende de alguna manera de las Grandes Excéntricas. Habrá que hacer una lectura más atenta del Texto. De todas formas, cuando el Cilindro se llena de Energía, el Pistón vuelve a subir al Punto Muerto Superior y realiza la Compresión Máxima.

Es el simsum. Y es entonces cuando acontece la gloria del Big Bang, la Explosión y la Expansión. Salta una chispa, la Mezcla refulge y se inflama: ésta es, según el manual, la única Fase Activa del Ciclo. Y que en la Mezcla no vayan a entrar las conchas, las gelippot, gotas de materia impura como agua o Coca-Cola, porque entonces no se produce la Expansión, o se produce a tirones abortivos...

--¿Shell no querrá decir gelippot? Pero entonces hay que desconfiar.

De ahora en adelante sólo Leche de Virgen...

--Habrá que verificarlo. Podría tratarse de una maquinación de las Siete Hermanas, principios inferiores que quieren controlar la marcha de la Creación... Como quiera que sea, después de la Expansión se produce el gran escape divino, que los textos más antiguos llaman Descarga. El Pistón vuelve a subir hasta el Punto Muerto Superior y expele la materia informe ya quemada. Sólo si consuma este acto de purificación puede iniciarse el Nuevo Ciclo que, si bien se mira, también coincide con el mecanismo neoplatónico del Éxodo y del Párodo, admirable dialéctica del Camino Ascendente y el Camino Descendente.

--Quantum mortalia pectora caecae noctis habent! ¡Y los hijos de la materia nunca se habían dado cuenta!

--Por eso los maestros de la Gnosis dicen que no hay que fiarse de los Hílicos sino de los Pneumáticos.

--Para mañana prepararé una interpretación mística del listín de teléfonos. . .

--Siempre tan ambicioso nuestro Casaubon Mire que allí tendrá que resolver el problema abismal del Uno y de los Muchos. Es mejor no apresurarse. Vea primero el mecanismo de la lavadora.

--Eso son habas contadas. Transformación alquímica, de la obra en negro a la obra más blanca que el blanco.

 

El Péndulo de Foucault, capítulo 6, 66

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