19 sep. 2009

Paul Valéry (1871-1945) – Situación de Baudelaire





Paul Valery en su biblioteca



Baudelaire se halla en el ápice de la gloria.

El pequeño volumen de Las flores del mal, que no tiene trescientas páginas, pesa en la estimación de los letrados lo que las obras más ilustres y vastas. Ha sido traducido a la mayoría de las lenguas europeas: es éste un hecho sobre el cual me detendré un instante, pues no tiene, según creo, antecedentes en la lengua francesa.

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Se trata de distinguirse a toda costa de un conjunto de grandes poetas excepcionalmente reunidos por algún azar en la misma época y todos en pleno vigor.

El problema de Baudelaire podía, pues –debía, pues-, plantearse así: “Ser un gran poeta, pero no ser Lamartine, ni Hugo, ni Musset”. No digo que ese propósito fuese consciente, pero necesariamente estaba en Baudelaire –e incluso era esencialmente Baudelaire. Era su razón de Estado. En los dominios de la creación, que son también los dominios del orgullo, la necesidad de distinguirse es indivisible de la existencia misma. En su proyecto de prefacio a Las flores del mal, escribe Baudelaire: “Ilustres poetas se habían repartido de tiempo atrás las provincias más florecientes del dominio poético, (etc..). Yo haré, pues, otra cosa…”






Transcripción de Variedad I
Traducción Aurora Bernárdez y Jorge Zalamea
Buenos Aires, Losada, 1956