23 ago. 2009

Claudio Eliano (175-235) – Historias de los animales II (9 y 10)

 

 

Eliano

 

9. Un instinto maravillosos, don e la Naturaleza, hace que el ciervo venza a la serpiente. EL reptil no logra huir escondiéndose en su cueva, porque el ciervo acerca su nariz a la boca de la misma y, resoplando con mucha energía, lo atrae con su hálito, como si se tratara de algún ensalmo, logra que se acerque a pesar suyo y, en cuanto puede echarle el diente, se lo come. Esto hace el ciervo en especial durante el invierno. También ocurre que, si se pulveriza un cuerno de ciervo y se arroja el polvo al fuego, el humo que se alza pone en fuga a todas las serpientes de las cercanías, ya que no pueden tolerar ni siquiera el olor.

 

10.  Por lo común, el caballo es un animal airoso. Su robustez, su agilidad, el cuello erguido, las patas flexibles y los cascos sonoros le proporcionan gallardía y elegancia. En particular la yegua, con sus crines largas, es un ser llena de gracia y cautivador; no soporta, por ejemplo, ser cubierta por un asco 6y, en cambio acepta con gusto a un caballo, en especial si se trata de uno muy robusto. Quienes se interesen por obtener mulas conocen estas ci4cunatncias, por tanto, recortan las crines de la yegua sin consideración y con rusticidad, para luego echarle un burro; aunque en un primer momento se siente repugnada la pobre bestia se aviene a recibir al macho innoble. Al parecer, un pasaje de Sófocles alude a esta humillación.

 

 

En Historia de los animales

Sin mención de traductor

Buenos Aires, 1990

 

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