20 mar. 2009

Diccionario expositivo de términos del Antiguo Testamento: Introducción (Final)

F. La estructura de las palabras (morfología). En esencia, el vocablo básico consiste, como hemos dicho, de una raíz de tres consonantes o radicales (C) y tres vocales (V) dos internos y una al final (aunque a menudo ésta no se pronuncia). Se puede diagramar un típico término hebreo de la siguiente manera:

C1 + V1 + C2 + V2 + C3 + V3

Tomando el vocablo katab como un ejemplo, el diagrama se vería de la siguiente forma:

K + A + T + A + B ___

Las diferentes formas de un mismo término hebreo siempre mantienen las tres consonantes en las mismas posiciones relativas una a otra. Por ejemplo, koteb es el participio de katab y katob es el infinitivo.

Mediante extensiones de las formas verbales de sus palabras, los escritores hebreos pudieron desarrollar significados muy extensos y complejos. Por ejemplo, podrían hacerlo simplemente añadiendo sílabas como prefijos de la raíz con sus tres consonantes, de la siguiente manera:

Raíz = KTB
yi
+ ketob—«que él escriba»
we
+ katab—«y él escribirá»

A veces el escritor duplica una de las consonantes básicas, sin alterar su orden. Por ejemplo, podría tomar la raíz KTB y hacer de ella wayyiketob, lo cual significa «y él causó que se escribiera».

El escriba también podía añadir varios sufijos al verbo básico con lo cual lograría expresar una frase entera. Por ejemplo, usando el verbo qatal («matar»), se puede desarrollar el término qeetaltéÆhuÆ («lo he matado»). Estos ejemplos destacan el hecho que el hebreo es una lengua silábica. No existen combinaciones particulares de consonantes ligadas, como cl, gr, o bl en castellano, o de diptongos.

G. El orden de los vocablos hebreos. El orden normal de una oración verbal en un pasaje hebreo narrativo o en prosa es:

Verbo—Complemento—Complemento indirecto o Pronombre—Sujeto

Esto no obstante, puede ser interesante saber que el orden en hebreo de una oración nominal (substantiva) puede tener un ordenamiento paralelo al castellano:

Sujeto—Verbo—Predicado substantivo/Adjetivo

Con todo, los escribas hebreos, para mayor énfasis, a menudo dejaban de lado el orden verbal. De todos modos, una oración hebraica escasas veces puede ser traducida al castellano palabra por palabra porque el producto no tendría sentido alguno. A través de los siglos los traductores han desarrollado patrones para traducir las particularidades del pensamiento semítico a las lenguas indo-europeas.

H. La incorporación al hebreo de términos ajenos. El Antiguo Testamento usa términos foráneos de diferentes maneras, dependiendo del contexto. En las narraciones patriarcales del Génesis muchos nombres propios son de origen acádico. He aquí algunos ejemplos:

(súmero-acádico) Sumer = Shinar (hebreo)
(acádico) Sharukin = Nimrod (hebreo)

Varios términos egipcios aparecen en el relato sobre José, así como se encuentran términos babilónicos en los escritos de Isaías y Jeremías, y persas en el libro de Daniel. No obstante, ninguno de estos vocablos tienen significancia teológica. Hay pocas evidencias lingüísticas de que los conceptos religiosos de Israel fueron prestados de otras culturas.

El insumo más grande de un idioma extranjero es el caso de la lengua aramea, que aparece en varios versículos aquí y allá y en capítulos enteros de Esdras. Como ya hemos comentado, el arameo llegó a ser la principal lengua religiosa de los judíos que moraban fuera de Palestina después del cautiverio babilónico.

I. La escritura hebraica en la Biblia. El texto hebreo del Antiguo Testamento ofrece dos problemas inmediatos para el lector lego. En primer lugar, se debe aprender a leer de derecha a izquierda, al contrario de las lenguas indo-europeas. Las letras del texto, con sus respectivos símbolos, se leen de arriba para abajo, y de derecha a izquierda. En segundo lugar, el hebreo escrito tiene un complejo sistema de símbolos silábicos, cada uno con tres componentes.

El primer elemento es el signo propio de la consonante. Algunos de estos signos, menos frecuentes, representan los sonidos de vocales. (Estas letras son alef [que indica el sonido de la a en castellano], vau [indica la u] y yod [el sonido i]. El segundo elemento es el sistema de signos diacríticos (puntos, etc.). El tercer elemento es el patrón de cantilaciones (signos en las salmodias para indicar cambios de tono) que fue añadido durante la Edad Media como ayuda a los chantres del texto bíblico. Se necesita bastante práctica para poder leer el hebreo usando los tres elementos. La siguiente ilustración muestra la dirección y la secuencia que se debe seguir al leer el texto (omitiendo las cantilaciones).

Transliteración Castellana: <ashereÆ ha<éÆsh <asher

La puntuación (vocales) y su secuencia dentro de una palabra indica también el peso o acento que corresponde a cada sílaba. Las varias tradiciones dentro del judaísmo del medioevo señalaron diversas maneras de pronunciar el mismo término hebreo; esto se refleja en la colocación de la puntuación por los escribas que copiaron el manuscrito. Muchos patrones de las vocalizaciones eslavas y españolas se introdujeron en los manuscritos hebreos medioevales, debido a que tantos judíos de la diáspora se identificaron con estas culturas durante la Edad Media. Por otro lado, el hecho que el hebreo sea la lengua del estado moderno de Israel tiende a estandarizar la pronunciación del hebreo.

La mayoría de los estudiosos europeos y norteamericanos usan para la transliteración de los signos hebreos el «sistema estándar» que fue desarrollado por el Journal of Biblical Literature. Este sistema representa cada signo con una letra latina. Los casos en que dos radicales del hebreo se pronuncian prácticamente de forma idéntica (como tet y tau = t; o samek y sin = s) indica con algún signo diacrítico debajo o encima de la consonante latina). Lo mismo pasa cuando la misma consonante tiene pronunciaciones diferentes (sin y shin). Con todo, en esta traducción del Diccionario expositivo se ha optado por un método más sencillo y más afín a la pronunciación española. Debido a la gran variedad de sonidos vocales, muchos de los cuales no se encuentran en castellano, se optó por una variante del sistema estándar. La siguiente tabla indica las transliteraciones de los signos hebreos al castellano.

Consonantes

Nombre

Transliteración

a

Alep

>

b

Bet

b

g

Gimel

g

d

Dalet

d

h

He

h

w

Wau

w, v

z

Zayin

z

H

Jet

j

j

Tet

t

y

Yod

y

k

Kap

k

l

Lamed

l

m

Mem

m

n

Nun

n

s

Samek

s

[

Ayin

<

p

Pe

p

f

Tsade

ts

q

Qop

q

r

Resh

r

c

, v

Sin, Shin

s, sh

t

Tau

t

Vocales

Nombre

Transliteración

;

qamets

a (corta)

'

pataj

a (larga)

,

segol

e (corta)

e

tsere

e (larga)

i

hireq

i (corta)

u

qibbûs

u (corta)

y"

pataj yod

au

y

segol yod

eÆ (larga)

yE

shere yod

eÆ (larga)

yI

hireq yod

éÆ (larga)

/

jolem

oÆ (larga)

W

shureq

uÆ (larga)

Medias vocales

Nombre

Transliteración

}

hatep-patah

a (con consonantes guturales)

Õ

hatep-qamets

o (idem)

Ô

hatep-segol

e (idem)

]

shawa

e (media vocal)

J. El significado de los vocablos hebreos. Los cristianos han estudiado la lengua hebraica con varios grados de intensidad durante toda la historia de la iglesia. Durante la era apostólica y de la iglesia primitiva (40-150 d.J.C.), los estudiosos cristianos demostraron un alto grado de interés en el idioma hebreo. Con el tiempo, sin embargo, llegaron a depender más en la Septuaginta griega para leer el Antiguo Testamento. En la temprana Edad Media, San Jerónimo tuvo que emplear a estudiosos judíos para que le ayudaran a traducir al latín para la Vulgata, la versión oficial católico romana del Antiguo Testamento. Durante la era medieval hubo muy poco interés entre los cristianos por la lengua hebrea.

Durante el siglo XVI, un estudioso católico alemán , de nombre Johannes Reuchlin, habiendo estudiado hebreo con un rabino judío, comenzó a escribir textos de introducción al hebreo en latín para estudiosos cristianos. La obra de Reuchlin despertó interés en la lengua hebraica entre los estudiosos cristianos, interés que ha continuado hasta el día de hoy. (Las sinagogas judías transmitieron el significado del texto hebraico durante siglos, prestando poca atención a los mecanismos del hebreo como lengua. Estos significados tradicionales se reflejan en las traducciones más antiguas del texto bíblico apoyadas en el trabajo de Reuchlin).

Hoy, comparando entre vocablos acádicos, ugaríticos, arameos y hebreos, los estudiosos han logrado comprender el significado de muchos términos hebreos. A continuación, algunas de las claves que se han descubierto:

1. Palabras cognadas. Las palabras en otras lenguas que tienen sonidos o estructuras parecidas a términos hebraicos se denominan cognados. Puesto que los vocablos en las deferentes lenguas semíticas se basan en la misma raíz de tres consonantes, los cognados abundan. En tiempos pasados, estos cognados dieron lugar a una «etimología folclórica» interpretaciones poco eruditas basadas en folklore y tradición. A menudo estas etimologías folclóricas se usaban para interpretar el Antiguo Testamento. Sin embargo, no debemos olvidar que aquellos términos que son cognados filológicos (que se asemejan en su forma) no son necesariamente cognados semánticos (semejanza de significado). Un buen ejemplo es el vocablo hebreo sar que significa «príncipe». La misma palabra se usa en otras lenguas semíticas con el significado de «rey».

Durante siglos, los estudiosos europeos del hebreo se apoyaron en cognados filológicos árabes al descifrar los significados de palabras hebraicas obscuras. Muchos de los antiguos diccionarios y léxicos en inglés usaron este método poco confiable.

2. El significado a partir del contexto. A menudo se ha dicho que el mejor comentario de las Escrituras son las mismas Escrituras. Esto se aplica aún más al estudio de términos hebreos. La mejor manera de determinar el significado de cualquier vocablo hebreo es estudiar el contexto en que se da. Cuando un término aparece en muchos contextos diferentes, se puede precisar el significado con mayor exactitud. Si trata de palabras de poca frecuencia (cuatro veces o menos), nos pueden ayudar a precisar los significados los textos extra-bíblicos u otros documentos semíticos.

Sin embargo, una palabra de advertencia. Nunca conviene apoyarse en un término obscuro para determinar el significado de otro vocablo recóndito. Los términos más difíciles son aquellos que se encuentran una sola vez en el texto veterotestamentario; estos se llaman hapax legomena (griego, «leer una vez»). Afortunadamente, todos los términos de significancia teológica ocurren con cierta frecuencia.

3. Paralelismo poético. Al menos la tercera parte del Antiguo Testamento es literatura poética. Esto equivalen al espacio que ocupa todo el Nuevo Testamento. En su mayoría, los traductores a lenguas modernas como castellano pasaron por alto la estructura poética de extensos pasajes veterotestamentarios, como Isaías 40-66 y todo el libro de Job. No obstante, es de vital importancia entender las complejidades de la poesía hebrea. Esto se puede percibir al leer versiones modernas del Antiguo Testamento, como la Reina Valera Actualizada, la Nueva Reina Valera, la Biblia de Jerusalén y la Nueva Biblia Española. Varios versos de los Salmos ilustran la estructura subyacente de la poesía hebrea.

A diferencia de la poesía en las lenguas romances, la poesía hebraica no tiene ni ritmo ni metro. La literatura poética del hebreo repite ideas o la relación de ideas en renglones consecutivos. A continuación un ejemplo:

(I) Engrandeced a Jehová conmigo
(II) Y exaltemos a una su nombre.

Nótese que casi todos los elementos del lenguaje en el renglón I pueden ser substituidos por su equivalente en el renglón II. Los estudiosos han designado las palabras individuales en el renglón I (o hemistiquio I) con la letra «A» y a las que se encuentran en el renglón II (hemistiquio II) con la letra «B». Ahora podemos ver el patrón que rige en este versículo del Salmo 34:

Hemistiquio I: EngrandecedA a JehováA conmigo,A
Hemistiquio II: Y exaltemosB a unaB su nombre.B

Como se puede apreciar, las palabras designadas como «A» pueden ser substituidas por los vocablos designados «B», o a la inversa. Esta característica de la poesía hebraica se denomina paralelismo. En los estudios eruditos de la poesía hebrea, los pares de términos dentro de una estructura paralela se marcan a menudo con barras paralelas oblicuas para demarcar (a) el vocablo que generalmente aparece primero o sea el término «A», (b) el hecho que dos palabras forman un par paralelo y (c) el término que generalmente viene de último, o sea la «B». Podemos ilustrar esto con el versículo de Sl 34.3 de la siguiente manera:

Engrandeced / / exaltemos; a Jehová / / su nombre; conmigo / / a una

El Diccionario Expositivo usa esta forma de «pareo» para indicar importantes relaciones de significado. Muchos pares se repiten vez tras vez, casi como si fueran sinónimos. Es así como el uso de los términos hebreos en la poesía llega a ser una herramienta muy valiosa para nuestra comprensión de su significado. La mayoría de los términos teológicos significativos, incluyendo los nombres y títulos de Dios, se encuentran en estos pares poéticos.

K. Teorías de traducción. Las diversas teorías que sustentan la disciplina de traducción influyen mucho en la interpretación de términos hebreos. Describiremos seguidamente las teorías dominantes de hoy:

1. Método de equivalencia directa. Este método funciona bajo el supuesto que habrá una palabra en castellano por cada término hebreo del Antiguo Testamento. Cuando algún término hebreo no encuentra un equivalente en castellano se translitera (se escribe la palabra hebraica en letras latinas). Siendo así, el lector debe aprender el significado original de la transliteración. En el caso del Nuevo Testamento, este método se usó en las primeras traducciones, en un intento de traspasar los equivalentes de la lengua latina directamente a las lenguas modernas. Es por esto que nuestras primeras versiones adoptaron una gran cantidad de terminología teológica del latín, como por ejemplo justificación, santificación y concupiscencia.

2. El método lingüístico histórico. Este método se propone hallar un número limitado de términos en las lenguas Indo-europeas que podrían expresar adecuadamente el significado de un vocablo hebreo en particular. El estudioso que se vale de este método investigará el registro histórico del uso del término y optará por la acepción más frecuente dentro de su contexto. Éste es el método que hemos usado en el Diccionario Expositivo.

3. El método de equivalencia dinámica. Este método no pretende usar de manera consistente el mismo vocablo para traducir todos los casos de un determinado término hebreo. Más bien se propone mostrar el énfasis u orientación del vocablo hebraico en cada contexto específico. Esto permite una traducción muy libre y «popular» de pasajes en el Antiguo Testamento. Los lectores legos tienen, entonces, la posibilidad de rescatar el meollo del significado de un pasaje; pero por otro lado, este acercamiento hace casi imposible el estudio de los significados de términos bíblicos. Un ejemplo de esto es La Biblia en Lenguaje Popular. Algunas versiones consiguen usar una gama menor de palabras por término hebreo que otras para traducir el Antiguo Testamento. En cambio, La Biblia en Lenguaje Popular se vale de una mayor cantidad de vocablos específicos para reflejar las sutilezas y matices del texto hebraico, por otro lado, esto imposibilita rastrear como se aplicaron los términos hebreos a diferentes contextos.

El Diccionario Expositivo ha intentado mostrar los varios métodos de traducción indicando la variedad de significados de los vocablos hebreos que se encuentran en las diversas versiones en castellano.

L. Cómo usar este libro. Al comenzar un estudio de un término hebraico dado, consígase un mínimo de tres versiones del Antiguo Testamento en buenas ediciones. Siempre tenga a la mano la RVR, NRV o RVA, junto con una versión más erudita como la LBA, BJ o NBE, además de un ejemplar de la LVP. Se debe tener a la mano una buena concordancia de una de estas versiones.. A continuación ofrecemos la lista de versiones en castellano (con una versión y un léxico en inglés) que fueron consultadas en esta obra, con sus respectivas siglas.

bj

Biblia de Jerusalén (1967)

bbc

Biblia Bover-Cantera (1953)

bdb

Brown, Driver y Brigs (editores del léxico de William Gesenius)

bla

Biblia Latinoamericana (1972)

bnc

Biblia Nácar-Colunga (1958)

kjv

King James Version (1945)

lba

La Biblia de las Américas (1986)

lbd

La Biblia al día<$IDía> (1979)

lvp

La Biblia Versión Popular (1979)

nbe

Nueva Biblia Española (Cristiandad; 1975)

nrv

Nueva Reina Valera (1990)

nvi

Nueva Versión Internacional (1995)

rv

Reina Valera (revisión de 1909)

rva

Reina Valera Actualizada (1989)

rvr

Reina Valera Revisada (1960)

rv-95

Reina Valera (1995)

sbh

Sagrada Biblia (Herder (1963)

sbp

Santa Biblia (Paulinas)

El Diccionario Expositivo ofrece una amplia gama de acepciones para la mayoría de los términos hebreos. No se debe usar los significados intercambiablemente sin antes haber revisado con sumo cuidado los usos en cada contexto. Todos los vocablos hebreos tienen diferentes significados a veces opuestos por lo que deben estudiarse en todos sus contextos, y no solamente en uno.

Editado por Merrill F. Unger y William White

Traducido y revisado por Guillermo Cook

Descarga libro completo