11 nov. 2008

Edgar Bayley - Años en libertad





1


Decir es el potro de la invasión, la marcha exiliada, el cálido mundo, sufriente, clamoroso, vencido y triunfante; allá está tu aire desnudo, tu mar poniente, inteligible, tu deseo, tu ausencia proferida, la cisterna y el templo de tu ola, la vigilia, la cólera transparente, el pueblo de tu arena y la claridad de tus puertas. Decir esta labor de los ojos, el áspero descuido, la obsesión, la esperanza violenta. Decir es tus manos, en tu infancia, antes de mi azul, al pie de toda noche.


2

Pero cuando nuevos errores nacen y cuando nuevas sonrisas, entre la embriaguez, la ternura y el abandono, hacen innecesarios el retorno y el alojamiento, ¿a qué cristal acudir, con qué húmedo gesto medir la ráfaga de tu vuelo?


3

No recuerdo sino los años por llegar, las cicatrices por lucir en tu silencio. Mis años y los de todos los hombres (los mejores y los olvidados). Mis años premiosos, los de cuartos estrechos y los del aire libre. Mis años cavando en la tristeza, incitando las raíces, albergando la llama de todas las lágrimas; junto a su cuerpo, a su palidez y su entusiasmo, sin memoria, sin jornada (cabrón agotado, animal candoroso, amante, libre, impuro).
Decir mis años, el peso del porvenir, la pena del hombre. Mis años de la victoria común.


4

Igual a todos y a cada uno de los otros. Igual a su odio, a sus días, a sus palabras y su indiferencia. Igual a su amor, a su coraje ondulante.


5

El estímulo fraterno. La poesía te revierte en el mundo. Vienen antiguos medios días. La hora en que llego a tu voz. Decir es la noche que rechaza tu desierto, la civilización que devasta los números.




Transcripto de La vigilia y el viaje Poemas 1944-1960
Buenos Aires, 1961