Aulo Gelio
Del número de convidados que deben reunirse según M. Varrón
De las segundas mesas

20 de octubre de 2008 ·





Nada más agradable que el libro de M. Varrón, en las Sátiras menipeas, intitulado Ignoras lo que trae la noche. En él trata del aspecto del festín y del número de convidados que deben reunirse. Quiere que este número comience en la cifra de las Gracias y llegue a las de las Musas, o, en otros términos, debe partir de tres y detenerse en nueve. Deben ser tres convidados al menos, nueve a lo más. "No deben ser numerosos -dice-; la multitud es turbulenta de ordinario. Cierto es que en Roma permanece inmóvil; pero en Atenas nunca es tranquila. En cuanto al festín -dice-, debe reunir cuatro condiciones: será perfecto si los convidados están bien educados, si el paraje es conveniente, el tiempo bien elegido y si la comida se ha preparado cuidadosamente. Que los convidados no sean habladores ni mudos, que la elocuencia reina en el foro y en el senado, el silencio en el gabinete". Añade que las conversaciones deben girar, no sobre cuestiones embrolladas y a propósito para inquietar, sino sobre asuntos placenteros y agradables; que tengan atractivo y sean voluptuosamente útiles; que son necesarias, en fin, conversaciones que den al espíritu mayor gracia y amabilidad. "Obtendrase este resultado -dice- si hablamos de esas cosas que pertenecen a la vida común y de las que nadie se ocupa en el foro o en el movimiento de los negocios, por falta de espacio. El dueño de la casa -añade- puede no ser espléndido: basta con que esté exento de avaricia. No debe leerse todo indiferentemente en una comida: deben preferirse las lecturas que a la vez sean útiles y agradables."


También ha dado lecciones acerca de las segundas mesas: "El postre (bellaria) más dulce es aquel que no lo es; las golosinas son enemigas de la digestión". Podrá no comprenderse al pronto la palabra bellaria, que emplea aquí M. Varrón; con ella designa todo lo que se sirve en las segundas mesas; bellaria fue la traducción de las palabras griegas golosinas y grajeas. En nuestras comedias más antiguas suele darse este nombre a los vinos dulces, llamándoles Liberi bellaria, golosinas de Baco.



Transcripto de Aulo Gelio, Noches áticas
Traducción de latín: Francisco Navarro y Calvo
Buenos Aires, Espasa Calpe, 1952










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