6 sep. 2008

Un error de Cicerón según Aulo Gelio en Noches áticas




De que M. T. Cicerón, en su libro De la gloria, incurre en error manifiesto con relación a Héctor y Ayax


En el Libro II de De la gloria Cicerón incurre en un error, no grave, pero sí manifiesto, no necesitándose ser erudito para conocerlo, sino que basta haber leído el Libro Séptimo de La Ilíada. Así es que lo que me asombra no es la falta de Cicerón, sino que no la reconociese más adelante; que no corrigiese el error ni él ni Tirón, su liberto, hombre activo, que tanto se interesaba por las obras de su patrono. He aquí lo que se lee en Cicerón: "En el mismo poema, Ayax, a punto de pelear con Héctor, trata de su sepultura para el caso en que el combate le sea funesto, y quiere que, hasta después de muchos siglos, no se pase al lado de su tumba sin decir:

'Aquí yace, arrebatado un día después de muchos años, un guerrero herido por la espada de Héctor. Lo dirán, y mi gloria vivirá siempre'."

No es Ayax quien dice en Homero los versos que Cicerón traduce al latín; Ayax no habla de su tumba; es Héctor quien impone estas condiciones, y lo hace antes de saber si Ayax será quien peleará con él. He aquí sus palabras:

"Esta es la tumba de un guerrero muerto hace mucho tiempo; fue ilustre y cayó bajo los golpes del famoso Héctor. Lo dirán, y mi gloria no perecerá jamás".


Trad. de Francisco Navarro y Calvo
Buenos Aires, Espasa Calpe, 1952