17 jun. 2008

Petronio - Sobre la corrupción de las costumbres




¿No basta, pues, con que una juventud frenética nos pierda y nos arrastre al oprobio en que su fama se hunde?
¿Será preciso, además, que unos fámulos, manchados todavía de la hez en que nacieron, se ahiten de las riquezas sepultadas en el barro?
Un vil esclavo posee todos los bienes del imperio, y la logia de un cautivo insulta con su lujo al templo de Júpiter y a la antigua morada de Rómulo.
De este modo se sumerge en fango la virtud mientras el vicio despliega a los vientos sus velas victoriosas.


Fragmentos, IV
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