7 abr. 2008

Los poetas del silencio




Contestaciones de Pío XII, San Agustín y Octavio Paz al Ateniense




Ateniense (Platón, Leyes, Libro IV, 719 c).


Existe una antigua leyenda (...) que sostiene que un poeta, cuando se sienta en el trípode de la musa, no es dueño de sí, sino que, como una fuente, de buena gana deja fluir lo que le cae y (...) se ve obligado a contradecirse muchas veces.


Pío XII: Carta Encíclica Divino afflante Spiritu, del 30 de septiembre de 1946, 19.

... el escritor, al escribir su libro bajo el influjo de la divina moción, de tal manera hace uso de sus facultades y energías, que por el libro nacido de su acción pueden todos fácilmente colegir la índole propia de cada uno y sus singulares características y rasgos.


San Agustín: Las confesiones, Libro VII, capítulo XXI, 59.

Así pues, cogí en mis manos con toda avidez las venerables Escrituras de tu Espíritu (...). Desaparecieron todos aquellos problemas en los que me pareción èl inspirado, el autor sagrado se contradecía a sí mismo.


Octavio Paz: El arco y la lira, Madrid, Galaxia Gütenberg/Circulo de Lectores, Barcelona, 1999, 2º, págs. 67'68,229,230

La inmersión en estados de absoluta receptividad no implica la abolición del querer. EL testimonio de San Juan de la Cruz -"deseando nada"- cobra un inmenso valor.

(...)

Los estados pasivos no son nada más experiencia del silencio y el vacío, sino de momentos positivos y plenos (...): "Mi corazón está brotando flores en mitad de la noche", dice el poema azteca. (...) La pasividad de una zona [de la psique] provoca la actividad de la otra (...). En ningún caso desaparece la voluntad creadora.

(...)

En un segundo movimiento [el de la inspiración, este salir de nosotros es un ser nosotros más totalmente.

(...)

La inspiración es esa voz extraña que saca al hombre d sí mismo para ser todo lo que es.


En Juan Miguel Domínguez Prieto, Antología viva y confidente de la inspiración -Los poetas del silencio-, Madrid, adamaRamada ediciones, 2006, págs. 292-294