10 abr. 2008

Fernando Sorrentino - Desventuras del doctor Oveja Negra

 

En las páginas 63 a 82 de Cuentos requeridos 1 (Buenos Aires, Cántaro, 2003) acabo de leer «El médico moreno», cuento de Arthur Conan Doyle.

En la pequeña villa de Bishop’s Crossing, situada a diez millas al sudoeste de Liverpool, se establece, a principios de la década de 1870 un médico llamado Aloysius Lana:

 

[…] he came undoubtedly of a tropical race, and was so dark that he might almost have had a strain of the Indian in his composition. His predominant features were, however, European, and he possessed a stately courtesy and carriage which suggested a Spanish extraction. A swarthy skin, raven-black hair, and dark, sparkling eyes under a pair of heavily-tufted brows made a strange contrast to the flaxen or chestnut rustics of England, and the newcomer was soon known as «The Black Doctor of Bishop’s Crossing.» At first it was a term of ridicule and reproach; as the years went on it became a title of honour which was familiar to the whole countryside, and extended far beyond the narrow confines of the village.1

 

Me pregunto qué será una tropical race y hasta me parecería que the black doctor significa más «el médico negro» que «el médico moreno».

El 3 de junio el doctor Lana recibe una carta, que desencadenará sus infortunios y que antes es anglosajonamente examinada por el jefe de correos:

 

Of this particular letter he remarked only that it was in a curious envelope, that it was in a man’s handwriting, that the postscript was Buenos Ayres, and the stamp of the Argentine Republic.2

 

Las peripecias de la narración llevan luego al doctor Lana a declarar ante el juez:

 

To anyone who is acquainted with the history of the ArgentineRepublic the name of Lana is well known. My father, who came of the best blood of old Spain, filled all the highest offices of the State, and would have been President but for his death in the riots of San Juan. A brilliant career might have been open to my twin brother Ernest and myself had it not been for financial losses […].3

 

Lamento consignar que, aunque en ovejas abundante, la well known Lana escasea entre los apellidos argentinos: la guía telefónica de Buenos Aires sólo presenta nueve personas. Comparados con los ciento treinta y ocho que registra, por ejemplo, Sorrentino —apellido procedente del trópico italiano—, mis cofrades han derrotado a los del black doctor por una diferencia de ciento veintinueve goles.

Otras cuestiones para dilucidar son: a) por qué, proviniendo el padre —don Alfredo Lana—de the best blood of old Spain, el hijo came undoubtedly of a tropical race; b) qué serán the riots of San Juan; c) por qué los hermanos fueron bautizados Aloysius y Ernest, y no Aloisio (o Luis) y Ernesto.

La historia, imagina el Morning Post, tiene final feliz:

 

A marriage was solemnized upon September 19th, by the Rev. Stephen Johnson, at the parish church of Bishop’s Crossing, between Aloysius Xavier Lana, son of Don Alfredo Lana, formerly Foreign Minister of the Argentine Republic, and Frances Morton, only daughter of the late James Morton, J.P., of Leigh Hall, Bishop’s Crossing, Lancashire.4

 

Vemos que the black doctor terminó dando su sí, no ante el cura católico que suele ser costumbre en nuestras gentes, sino ante un reverendo protestón. Con respecto a la novia, sabemos que

 

In person Miss Morton was tall and stately, and she was famous for her quick, impetuous nature and for her strength of character.5

 

En fin, querido e inverosímil compatriota Lana: puedo prever que, no siendo tu cónyuge una de las suaves mujeres de la latinidad que abundan en el territorio patrio, sino algo así como una metálica y británica institutriz (con strength of character, pero sin ninguna belleza física ni espiritual —una suerte de Jane Murdstone o de Margaret Thatcher—), te irá tan mal como en el desatinado relato que inventó sir Arthur.

 

 

1. […] provenía indudablemente de una raza tropical, pues era tan moreno, que casi se podía afirmar que por sus venas corría sangre indígena. Sin embargo, sus rasgos predominantes eran europeos y poseía una innata cortesía y un porte que sugerían origen español. La piel morena, el cabello renegrido, y los ojos oscuros y centelleantes bajo las tupidas cejas ofrecían un extraño contraste con los aldeanos de Inglaterra, todos rubios o castaños. El recién llegado no tardó en ser llamado «el médico moreno de Bishop’s Crossing». En un principio, este apodo tenía una connotación burlona y peyorativa; pero, a medida que fueron pasando los años, se convirtió en un título honorífico, conocido en toda la comarca, y llegó a extenderse mucho más allá de los estrechos confines del villorrio (traducción de Esteban Magnani, op.cit.).

2. De esta carta, en particular, le llamaron la atención varias cosas: que el extraño sobre estaba escrito con letra de hombre, que el sitio de procedencia era Buenos Aires y la estampilla, de la República Argentina (ídem).

3. Para cualquiera que esté familiarizado con la historia de la República Argentina, el apellido Lana es bien conocido. Mi padre, que descendía de la sangre más noble de la vieja España, ocupó los cargos más altos en el Estado, y hubiera llegado a Presidente si no hubiera muerto en las revueltas de San Juan. Mi hermano gemelo, Ernesto, y yo hubiéramos visto abrirse ante nosotros brillantes carreras, si no hubieran mediado pérdidas financieras […] (ídem).

4. El día diecinueve de septiembre, en la iglesia parroquial de Bishop’s Crossing, el reverendo Stephen Johnson bendijo solemnemente la boda de Aloysius Xavier Lana, hijo de don Alfredo Lana, ex ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, con Frances Morton, hija única del difunto James Morton, de Leigh Hall, Bishop’s Crossing, Lancashire (ídem).

5. En cuanto a ella, la señorita Morton era alta y distinguida, famosa por su naturaleza impetuosa y espontánea, y por la fortaleza de su carácter (ídem).

 

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