15 mar. 2008

Fernando Sorrentino - Para defenderse de los escorpiones (fragmento)




La gente se muestra sorprendida, temerosa y hasta indignada ante la considerable proliferación de escorpiones que se ha cernido sobre Buenos Aires, ciudad que hasta fecha bastante reciente desconocía tal género de arácnidos.

Personas sin imaginación recurren a un método demasiado tradicional para defenderse de los escorpiones: el empleo de venenos. Personas menos rutinarias llenan sus casas de culebras, ranas, sapos y lagartijas, con la esperanza de que devoren a los escorpiones. Unas y otras fracasan lamentablemente: los escorpiones se rehúsan con firmeza a ingerir venenos, y los reptiles y batracios, a ingerir escorpiones. Unas y otras, en su ineptitud y precipitación, sólo logran una cosa: exacerbar —más aún, si cabe— el odio que hacia la humanidad entera profesan los escorpiones.

Yo tengo otro método. He procurado, infructuosamente, difundirlo: como todo precursor, soy un incomprendido. Lo creo, sin vanidad, no sólo el mejor: también el único método posible para defenderse de los escorpiones.

(...)

En Fernando Sorrentino, Costumbres del alcaucil
Ilustraciones: María Delia Lozupone
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2008