13 feb. 2008

Marco Aurelio - Mucosidad, momia y cenizas


Hay que reflexionar continuamente en cuántos médicos han muerto tras haber fruncido el entrecejo muchas veces por sus enfermos, cuántos astrólogos tras haber predicho la muerte ajena como una gran noticia, cuántos pensadores tras hacer miles de proclamaciones encendidas sobre la muerte y la inmortalidad, cuántos caudillos tras haber matado a muchos, cuántos tiranos que como si fueran inmortales habían usado de su poderío sobre las almas con terrible arrogancia, cuántas ciudades completas, por decirlo así, han muerto, como Hélice, Pompeya, Herculano y otras muchas incontables. Acércate también a todos los que conoces que han muerto uno después de otro, a éste tras enterrar a ése se le dio sepultura y a aquél tras enterrar a aquel otro, todo eso en poco tiempo. En resumen, hay que ver siempre lo humano como flor de un día e inconsistente, ayer era una mucosidad, mañana será momia y cenizas. Ese instante de tiempo hay que recorrerlo según la naturaleza y disolverse con ánimo favorable, como caería la aceituna tras haber madurado, dando vivas a la que la produjo y reconociendo los favores al árbol que la hizo crecer.

Meditaciones 4.48