7 ene. 2008

Pablo Picasso - Poemas - Nota y selección de André Breton




El acto lírico ininterrupido que constituye la obra plástica de Picasso no pude, en consecuencia, admitir caución más sólida que el humor, aquel que debe resultar de la emoción cultivada por sí misma y llevada a su colmo. Un estremecimiento único recorre el oscuro intervalo que separa las cosas naturales de las creaciones humanas. Una interrogación palpitante e infatigable va de unas a otras, como para hacer brotar, por la sola virtud del instrumento interpuesto, al hombre de su canto, si es una guitarra, a la mujer de su desnudez, si se trata de un espejo. Particularmente el rostro humano se propone como lo eterno, como el solitario infinito (*), como el lugar electivo de todas las perturbaciones. El mundo exterior es sólo ganga para este rostro eternamente desconocido, eternamente mudable en el cual, a fin de cuentas, todo acaba por reencontrarse; no es más que el mundo metafórico al cual fluyen las emociones, molde cuyo único valor es ser común a todos los hombres, que se basa en su experiencia cotidiana: "Los cuadros, dice Picasso, se hacen siempre como los príncipes hacen sus hijos: con pastoras. Jamás se pinta el retrato del Partenón; jamás se pinta un sillón Luis XV. Se hacen cuadros con una choza del Midi, con un paquete de tabaco, con una vieja silla".

Los recientes poemas de Picasso permiten abarcar cuanto abandono y defensa exige patéticamente una operación parecida, proseguida durante más de treinta años, y que ha trastornado patéticamente toda la óptica moderna.

(*) Juego de cartas de una sola persona (N. del T.)

Poemas

Joven correctamente vestida con un abrigo beige con adornos violetas 150.000 - 300 - 22 - 95 céntimos combinación madapolán corregida y revista por aluisiópn de abrigo de armiño 143 - 60 - 32 un sujetador abierto, los bordes de la herida mantenidos separados por poleas a mano haciendo el signo de la cruz perfumadas con queso reblochón 1300 - 75 - 03 - 49 - 317000 - 25 céntimos aberturas al día añadidas un día sí un día no, incrustadas sobre la piel por escalofríos mantenidos en vela por el silencio mortal del color atractivo Lola de Valencia 103 más las miradas lánguidas 310 - 313 más 3.000.000 - 80 francos - 15 céntimos por un guiño olvidado sobre la cómoda - penalidades incurridas en el curso del partido - lanzamiento de disco entre las piernas por una sucesión de hechos que sin ningún motivo llegan a hacerse un nido y a transformarse en ciertos casos en la imagen razonada de la copa 380 - 11 más los gastos pero el dibujo tan académico constitución de toda la historia desde su nacimiento hasta esta mañana no escribe ni siquiera si se camina sobre los dedos que indican la salida si no escupe la ramillete con el vaso de beber que el olor formado por regimientos y desfilando bandera al frente que si las cosquillas del deseo no descubren el lugar propicio para transformar la sardina en tiburón la lista de compras sólo se alarga a partir de este momento sin la inevitable detención en la mesa a la hora del almuerzo para poder escribir sentado en medio de tantas hipérboles mezcladas con el queso y el tomate.

***

Lengua de fuego abanica su cara en la flauta la copa que cantándole roe la puñalada del azul tan utilizado que sentado en el ojo del toro inscribe en su cabeza adornada de jazmines espera que la vela hinche el pedazo de cristal que el viento rodeado en la capa del mandoble chorreando caricia distribuya el pan al ciego y a la paloma color lila y apriete con toda su maldad contra los labios del limón llameante el cuerno torcido que asusta con sus gestos de adiós la catedral que desfallece en sus brazos sin un bravo mientras que estalla en su mirada la radio despertada por el alba que fotografiando en el beso un chinche de sol come el aroma de la hora que cae y cruza la página que vuela deshace el ramillete que lleva escondido entre el ala que suspira y el miedo que suspira el cuchillo que salta de placer dejando incluso hoy flotando a su gusto y no importa cómo en el momento preciso y necesario en lo alto del pozo el grito de la rosa que la mano le lanza como una pequeña limosna.

André Bretón, Antología del humor negroTraducción: Joaquón Jordá
Barcelona, Editorial Anagrama, 1991 (3ª edición, 1997, pág. 283)