20 nov. 2007

Las admoniciones de Ipuwer (Texto del antiguo Egipto)




El texto aparece escrito en el recto del papiro Leyden 344[1]. Este manuscrito fue descubierto en Menfis, pero su procedencia más probable es Saqqara. Tiene 3, 78 m. de longitud x 0, 18 m. de altura y consta de 17 placas.




Fragmentos


Ciertamente, la risa cesó y no se creará más.


Es un gemido lo que hay a través de la tierra, mezclado con lamentaciones.


Ciertamente, cualquier muerto es como quien existe; quienes eran egipcios se han convertido en extranjeros a quien se muestra el camino.


Ciertamente, el pelo se cayó a todos.


No se distingue al bien nacido de aquél que no lo tiene para él

Ciertamente, uno es aturdido por el ruido y la voz no es clara en los años de ruido. No existe el final para el griterío.


Ciertamente, el grande y el humilde dicen: ‘Deseo mi muerte’.


Los niños pequeños dicen: ‘Él no debió permitir que viviera’.


Ciertamente, los hijos de los grandes son lanzados contra las paredes; los hijos deseados son colocados en las tierras altas.


Ciertamente, quienes estaban en la casa del embalsamamiento son colocados en las tierras altas; el secreto de los embalsamadores se está revelando en ellas.


Ciertamente, esto que podía verse ayer, eso desapareció; la tierra se abandonó a causa de su esterilidad e igualmente el corte del lino.


Ciertamente, toda la tierra pantanosa del delta no puede ser ocultada; Tamehu puso la confianza en los senderos pisados.


¿Qué puede hacer uno?

Se dice: ‘Maldito está el lugar de los secretos divinos'


Atiende, está en manos de quienes lo desconocían como de los hombres que lo conocen.


Los extranjeros son expertos en los trabajos de las tierras pantanosas.


Ciertamente, los ciudadanos se sitúan en las piedras de moler;
aquéllos que vestían lino fino fueron golpeados con palos;
quienes no podían ver el día salieron sin oposición.


Oh aquéllas que estaban en los dormitorios de sus maridos,
dejadlas que duerman en balsas de tablas
Digo que es más duro para mí que los tablones que portan mirra.


Cargadlas llevando jarras con vino.

Permitid que conozcan el palanquín,
pero los reposteros son quienes lo han destruido.


Del mismo modo que las sirvientas, las mujeres nobles sufrieron;
las músicas están en las habitaciones dentro de los vestuarios;
lo que pueden cantar a Meret son lamentos.


Aquéllos que narraban historias trabajan en las piedras de moler.


Ciertamente, los árboles se talaron; las ramas se descortezaron.


El hombre lo ha abandonado todo incluso los sirvientes que pertenecían a su casa.


La gente dirá cuando lo escuche:
‘Se ha destruido un abundante sustento para los niños.

No hay alimento para los hijos
Y en el día de hoy ¿Cómo va a ser su gusto hoy?


Ciertamente, los grandes están hambrientos y padecen,
mientras los asistentes son servidos; a causa de las lamentaciones.


Ciertamente, el hombre de temperamento dice:
‘Una vez que haya conocido donde está dios, entonces le serviré’.


Ciertamente, todos los rebaños de cabras tienen sus corazones llorando;
los ganados se lamentan a causa del estado de la tierra.


Ciertamente, los hijos de los grandes son lanzados contra las paredes;
los hijos deseados son colocados en las tierras altas.


Traducción: D. Ángel Sánchez
Fuente: Webislam