4 nov. 2007

Edgar Bayley - La morocha y el milagro de la ampolleta


El Dr. Pi estaba solo en el silencio de su incómoda y estrecha habitación. Vendrían a matarlo, lo sabía. Sus armas no iban a servirle en esta ocasión.

El Dr. Pi no cambiaría sus planes: esperaba a una morocha, según sus costumbres.

Iban a intentar matarlo. No sabía por qué. Sería una muerte dulce, ligera, discreta, en puntas de pie. Pero el Dr. Pi no se preocupaba por eso. Tenía mucho qué hacer y además esperaba a una morocha.

El Dr. Pi se acostó de espaldas en su catre y miró hacia el cielo raso. De allí vendría, pensaba, el rayo aniquilador. ¿Y si el rayo lo trajera la morocha en su bolso? En ese caso nada podía hacer. Sacó del ropero un enorme paraguas de aluminio y esperó confiado a la morocha.

Al rato entró ella, sacó de su bolso una ampolleta y la arrojó sobre el paraguas, que se disolvió al momento.

-Huyamos –dijo ella-, de buena te has librado.


En Vida y memoria del doctor Pi y otros relatos
Buenos Aires, Ultimo Reino, 1983