9 sep. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales, 29



La lechuza posee gran astucia y se parece a las brujas. Cuando la capturan, ella se apodera de inmediato de sus captores; por tal motivo, la llevan de un lado a otro sobre el hombro, como si fuera un animalito mimado o, ¡por Zeus!, como un hechizo. Por las noches se convierte en guardiana del sueño de su amo y de sus silbos, que se asemejan a señales, se esparce un hechizo fino y suave que obra en las aves y las induce a posarse cerca de ella. Durante el día ponen en práctica otro sistema para atraer a las aves o para atontarlas: en distintas ocasiones, las lechuzas dan a su rostro distinta expresión y así las aves se sienten como enbrujadas, aturdidas y llenas de un miedo tremendo a raíz de los cambios faciales de la embrujadora.


Libro I, 29
Buenos Aires, Ediciones Nuevo Siglo, 1997