26 jun. 2007

Borges y Macedonio: un incidente de 1928


(Carlos García , Hamburg: carlos.garcia-hamburg@t-online.de)

Dado el ostensible parentesco entre algunos aspectos de las obras de Borges y de Macedonio Fernández, llama la atención la falta de estudios que se ocupen en detalle del tema, o siquiera del aspecto "biográfico" de esa relación. (Desecho, al hablar así, los insuficientes trabajos que se constriñen a repetir anécdotas más o menos apócrifas.) De la crónica de esa legendaria amistad distraigo aquí uno de los muchos episodios dignos de consideración.

"La amistad une", dice Borges al comienzo de "La traducción de un incidente" (Inquisiciones), antes de pasar a ocuparse de la "fraternidad belicosa" que reinara entre Ramón Gómez de la Serna y Rafael Cansinos Assens. No sin melancolía, puede agregarse que la amistad no siempre alcanza a evitar malentendidos. Objeto de estas páginas es narrar un conflictivo episodio que alejara por un tiempo a Borges y Macedonio.(2)

Para comprender lo ocurrido, conviene repasar las actividades de ambos a mediados del año 1928.

Entre julio y agosto, Macedonio dio a luz, a instancias de Raúl Scalabrini Ortiz, Leopoldo Marechal y Francisco Luis Bernárdez, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, una suma de anotaciones sobre metafísica que lo dejaría descontento: apenas salido el libro de la imprenta, Macedonio se dedicará a corregir y ampliar el texto en los márgenes de su ejemplar personal.

Sobre el libro dirá Borges en 1970, en un resumen apenas compatible con su objeto, buena muestra de su proverbial "mala lectura" de Macedonio (Autobiografía 73):

[Vigilia] Era un extenso ensayo sobre el idealismo, escrito en un estilo deliberadamente intrincado e inextricable, supongo que para reflejar la naturaleza igualmente intrincada de la realidad.

Macedonio, como era costumbre entre autores de vanguardia, pagó los gastos de la exigua edición de Vigilia de su propio bolsillo: $ 240 por 200 ejemplares, según carta sin fecha a su hijo Adolfo, de la primera quincena de julio de 1928 (II: 213). Los primeros 30 ejemplares salieron hacia el 18-VII-28 de la imprenta; el resto, dos o tres semanas más tarde. Un centenar fue dedicado a amigos y conocidos en toda Latinoamérica. Macedonio envió también dos ejemplares del libro a España: uno a su amigo Ramón Gómez de la Serna y otro, quizás a sugerencia de Borges, a Miguel de Unamuno,(3) quien no respondió.

Paralelamente, Borges planea, con Bernárdez(4) y Marechal, resucitar la revista Proa, proyecto que, sin embargo, no se concretó, a pesar del anuncio en Criterio 16, 21-VI-28 (Borges tenía una buena relación con la revista, por intermedio de Ernesto Palacio).(5) El motivo de que el plan no prosperara puede verse en el conflicto que ocupará pocas semanas más tarde a Marechal, Borges, Macedonio, Guillermo de Torre, Xul Solar y otros, sobre el cual volveré más abajo.

Por la misma época, se esperaba el resurgimiento del periódico Martín Fierro, con un número especial, de homenaje a Güiraldes, que tampoco salió a luz (se conserva en la Academia Argentina de Letras gran parte del material que lo habría conformado, incluido un trabajo inédito de Borges; su aparición se prevé para el año 2005). En julio, aparece, como también anunciara Criterio, la revista La Vida Literaria, que cobijará a varios amigos comunes, pero también a ex-compañeros de ruta, tanto de Macedonio como de Borges.

No es casual que el mercado publicístico de "vanguardia" se encontrara tan inquieto, y que se hablara a menudo de la reapertura de viejos o de la fundación de nuevos órganos: a fines de la década, las condiciones del campo intelectual porteño ya no eran las de 1924; las "simpatías y diferencias" teóricas (y personales) habían dado paso a nuevas coaliciones, a constelaciones más diferenciadas, aunque aún en efervescencia.

Pulso, revista del arte de ahora, del poeta peruano Alberto Hidalgo, otro órgano mencionado en el mismo artículo de Criterio, sí apareció a partir de julio de 1928; alcanzaría 6 números, todos en el mismo año. En Pulso colaboraron, aparte de Macedonio, que lo hizo en las primeras tres entregas, Antonio R. Ardisono, Roberto Arlt, Alfredo Brandán Caraffa, Bernardo Canal Feijóo, Eduardo González Lanuza, Raúl González Tuñón, Homero M. Guglielmini, Ilka Krupkin, Carlos Mastronardi, Leopoldo Marechal, Ricardo E. Molinari, Nicolás Olivari, Roberto A. Ortelli, Manuel Rodeyro, Erwin F. Rubens, Scalabrini Ortiz, el uruguayo Fernán Silva Valdés, Amado Villar, Lisardo Zía, y otros. Nótese que falta Borges en la nómina, aunque varios de los colaboradores se contaban entre sus conocidos e incluso entre sus amistades. El motivo debe ser el desacuerdo entre él e Hidalgo surgido a mediados de 1926 (II: 261), a raíz de la publicación de la antología Índice de la nueva poesía americana, a la cual Borges contribuyó con un prólogo (Ia selección del material poético estuvo exclusivamente a cargo de Hidalgo y no, como a menudo se asevera, de los tres prologuistas. El enojo de Borges se debió, conjeturo, a la inclusión, en el volumen, de su poema "Rusia", que le trajo ciertas consecuencias desagradables, y/o a la adopción de Vicente Huidobro en el proyecto, contra quien Borges polemizara ya en 1921-1922). Pulso fue impresa por Sociedad de Publicaciones "El Inca", de Roberto A. Ortelli y J. E. Smith, que ya imprimiera Inquisiciones para Editorial Proa y, bajo sello propio, algún libro de Hidalgo.

Tras el mutuo entusiasmo inicial, surgido en 1921, cuando Borges regresa con su familia de su primer periplo europeo (comenzado en 1914), se enfrían un poco, hacia 1926, las relaciones entre Borges y Macedonio, a quien comienzan a acaparar, de allí en adelante, Scalabrini Ortiz, Marechal, Hidalgo y otros. Borges ha conseguido, gracias a su despliegue publicitario entre 1921-1923, y a la continua mención de Macedonio en sus obras, insertar a éste en el escenario de la vanguardia porteña. El antes solitario "pensador casero" se convierte así en bien común de los jóvenes "martinfierristas" y de algunas corrientes allegadas o afines, con lo cual se diluye un poco el trato personal.

En carta del 18-VII-28 (II: 110), por ejemplo, Macedonio escribe al uruguayo Ildefonso Pereda Valdés: "Con Borges me comunico poco." Es, precisamente, la época en que salen de la imprenta los primeros 30 ejemplares de Vigilia.

El 2-VIII-28 se da el primer banquete de Pulso, en homenaje al poeta español Gerardo Diego, en el restaurante "Tegernsee", con brindis de Marechal, alocuciones de Scalabrini Ortiz y de Macedonio (el brindis que éste dedicó a Diego figura en la contratapa de Pulso 2, agosto de 1928; IV: 56-57).

Gerardo Diego, que había zarpado de Barcelona el 1 de julio de 1928, visita y recorre Buenos Aires en compañía de Marechal, Borges, Bernárdez y Ricardo E. Molinari,(6) con quien más intimó. Diego mismo comentó la visita a Argentina en carta a un amigo español, en la que no menciona a Macedonio, pero sí a Borges:

He dado siete conferencias, 4 en B. Aires,7 2 en Montevideo y 1 en Tucumán. (...) Borges atento e interesante, pero un poco infatuado. Asistí a la boda Norah-Guillermo.(8)

Borges no participó en el homenaje a Diego, a pesar de que había trabado conocimiento con su obra ya al filo de los años 1919-1920, y con su persona en 1920 o, a más tardar, en 1924. El lapso fue suficiente para que Borges, quien primero apreciara la obra de Diego aun en su vertiente creacionista, terminara por desmerecerlo, como a los demás seguidores del chileno Huidobro, incluidos Adriano del Valle y Pedro Garfias, que se habían contado entre sus primeras amistades en la Península (1919 y 1920, respectivamente). El motivo de la ausencia de Borges en el banquete fue, imagino, tanto su mencionada ruptura con Hidalgo, como el enojo surgido, por esta época, entre él y Macedonio, que motiva esta glosa. En efecto, paralelamente a la impresión de Vigilia tiene lugar un grave incidente que alejará a ambos, siquiera de modo pasajero.

En el origen visible del conflicto se encuentra una publicación de Guillermo de Torre: "Buenos Aires. Literatura" (La Gaceta Literaria, Madrid, 25-VI-1928). Allí, el inminente cuñado de Borges, radicado desde hacía unos nueve meses en Buenos Aires, aludió en forma un tanto despectiva a Macedonio.

Marechal, quien por esta época gozaba del aprecio de Macedonio (II: 91),(9) se sintió impelido a responder ásperamente a Torre, haciendo una apasionada defensa de aquél. Su brulote apareció en Pulso 2 (agosto de 1928, 4-5).

Puesto que la revista de Hidalgo no está muy difundida, reproduzco con generosidad pasajes del artículo de Marechal, que he podido ver gracias a la gentileza de "La librería de antaño" (Buenos Aires):

Leopoldo Marechal
Recriminó a De Torre. Ensalzó a Macedonio
Nombró, de paso, a Scalabrini Ortiz

Guillermo de Torre, súbdito español radicado en Buenos Aires, tiene la costumbre de escribir sobre literatura argentina, en un boletín bibliográfico que se llama La Gaceta Literaria. Sabe él que a nuestros muchachos se les da un ardite de la Gaceta, ya que todos, a pesar de las frecuentes solicitudes recibidas, se han negado tácitamente a colaborar en ese árido catálogo de las librerías españolas;(10) con todo, el De Torre insiste en sus correspondencias dirigidas a La Gaceta Literaria, y no se lo reprochamos, por tratarse de una afición tan inocente como la de la filatelia o la del ta-te-ti. (...)

Mas he aquí que, entre los adjetivos bien peinados y la jerga pintoresca de Guillermo, encontramos estas palabras con las que pretende definir a Don Macedonio Fernández: es 'hombre ya provecto, tipo de escritor semigenial frustrado, cuyas actitudes han ejercido una difusa influencia sobre escritores de la nueva generación'.

Esto es lo que no le perdonamos a De Torre: yo le acuso de ligereza, falta de respeto e incapacidad de juicio.

Guillermo De Torre no está autorizado para juzgar a nadie (...).

Veamos ahora por qué ha incurrido en delito de ligereza, calificando a Macedonio Fernández de tipo semigenial 'frustrado'. Ha cometido pecado de ligereza porque, aunque no ignoraba la próxima aparición, desconocía totalmente el libro de Macedonio, según me lo confesó el domingo 22 de julio, a las 3 horas del día (...).

Ahora, sin entrar a considerar si Macedonio es genio, no genio, o semigenio -que tal trabajo corresponde a la posteridad, porque Macedonio ha dicho la palabra que aman las posteridades- demostraré la injusticia /5/ que De Torre ha cometido al llamarle 'fracasado', 'de difusa influencia'... y 'provecto'. ¿Puede llamarse fracasado a un hombre que, despreciando la vanagloria del mundo, enfrentó con serenidad, mas no sin fuego, los problemas que hicieron tambalear a Kant, que convirtieron a Schopenhauer en un tristísimo filósofo de cabaret? ¿Puede llamarse fracasado a un hombre que en la madurez de su cuerpo y en la eternidad de su espíritu acaba de asignar a la Pasión una sublime categoría metafísica, en páginas dignas de figurar entre las mejores del idioma? ¿Puede llamarse fracasado a un hombre que en su edad 'provecta' vive y trabaja con el optimismo de la primera juventud?

En lo que atañe a la 'influencia difusa' que ejerce Macedonio sobre los escritores nuevos, yo pediría a De Torre que investigara a su alrededor: observaría entonces, que esa influencia es, a veces, algo más que influencia, y que alguno de nosotros se llamaría hijo espiritual de Macedonio, si estuviéramos en la edad en que los hijos honraban a sus padres.

La influencia de Macedonio no es difusa sino palpable; porque nos ha ofrecido ese ejemplo de honestidad, paciencia y alegría, ante el cual no sabemos si llorar de gratitud o reír de esperanza, en este claro amanecer de Buenos Aires en que todos vivimos.

La inquina que denota el artículo de Marechal está dirigida, en parte, a quien, poco menos de un año atrás, había desatado el infausto y ruidoso conflicto del "Meridiano", también con un artículo publicado en La Gaceta Literaria;11 por eso Marechal invierte casi media página en rebajar tanto el estilo de Torre como las publicaciones en que éste colaboraba, antes de entrar en materia.

Al final, mediante el giro "alguno de nosotros", Marechal alude a varios jóvenes "martinfierristas", pero también y especialmente a Borges, miembro descollante del entorno de Torre ("su alrededor"), en tanto casi-cuñado suyo, e "hijo espiritual" de Macedonio.

Torre había definido a Macedonio como "extraño paradojista" en 1925, en su libro Literaturas europeas de vanguardia, en una época en que sólo conocía, a lo sumo, sus trabajos aparecidos en ambas revistas Proa y en el periódico Martín Fierro. En una "Carta abierta a Evar Méndez", fechada en Madrid el 5-IV-1925, y reproducida en Martín Fierro 18, 26-VI-1925, Torre apostrofa a Macedonio como "extraño ajedrecista de la paradoja". En 1965 (1968: 116), lo tratará aún de "extraño humorista", "erigido al nivel de precursor o maestro". Como se ve, la opinión de Torre sobre Macedonio fue constante. Sin embargo, a comienzos de la década del 40 intercedió ante Editorial Losada para que publicara dos de sus libros.

El problema, surgido al principio entre Torre y Marechal, parece haberse agravado de manera oral, hasta convertirse en una disputa casi pública acerca de la originalidad de Macedonio y de Borges, que cada bando reclamaba para su protegido. Como consecuencia del vicario intercambio de insultos, éstos dejaron de tratarse.

Según diera a entender en una carta al artista y pensador Xul Solar, inédita y sin fecha, pero de agosto o septiembre de 1928, Macedonio se sintió dolorido por las evoluciones del entredicho (conservo la peculiar grafía del manuscrito, incluidas las tachaduras y los agregados):(12)

Mi situación con George no es grata para mí pero no hallo como componerla; es mejor dejar que el tiempo traiga un encuentro fortuito, despues que haya borradose esta impresion presente de la actitud de Torre, y de la de Pulso (que espero Jorge no lea). Yo quisiera escribirle al Dr. Borges y quiza lo haga muy luego. Insinuaciones que me dañan literariamente, provenidas de Jorge, se yo que no han nacido de designio de dañarme sino de necesidad de él de defenderse de insinuaciones, que se anunciaban {de denunciar} de imitacion de ideas mías por él - Yo debí impedirlas pero mas facil le era a él impedir que un cuñado y diario visitante de su casa me comenzara la rencilla, que impedir yo a amigos que defendieran mi calidad en arte y en Pensamiento.
Así son las cosas; yo siento espero que nos volveremos á frecuentar.

Ignoro si Macedonio llegó a solicitar al Dr. Borges, su antiguo compañero de estudios, que intercediera, si éste accedió a hacerlo, o cómo se alcanzó a superar el problema.

Más interesante es comprobar que, a mediados de 1928, un grupo innominado planeaba denunciar públicamente a Borges como plagiario de Macedonio. Éste no proporciona indicios acerca de los integrantes de ese grupo, pero creo discernir alusiones al ya mencionado Hidalgo. Véase, por ejemplo, el despecho con que Borges alude a él, por única vez en sus Obras Completas (1974e: 857; "Prólogo" a El otro, el mismo, 1964), también en un contexto relacionado con el plagio:

En su cenáculo de la calle Victoria, el escritor -llamémosle así- Alberto Hidalgo señaló mi costumbre de escribir la misma página dos veces, con variaciones mínimas. Lamento haberle contestado que él no era menos binario, salvo que en su caso particular la versión primera era de otro.(13) Tales eran los deplorables modales de aquella época, que muchos miran con nostalgia.

Supongo que otro de los "conjurados" contra Borges fuese Pedro-Juan Vignale, compilador, con César Tiempo, de la Exposición de la actual poesía argentina (1927), de contradictoria y no estudiada actitud ante el "martinfierrismo". Aún años más tarde, Vignale se referirá, en la encuesta aparecida en Megáfono 11, agosto de 1933, a Borges como "inconfeso Platón" de Macedonio(14) - ligera ecuación que atribuye al mayor el papel de Sócrates y al joven el de vergonzante seguidor. Ello no es del todo correcto, ya que Borges voceó desde temprano su filiación (recién más tarde renegaría de Macedonio como escritor).

Acerca de Borges como "inconfeso Platón" de Macedonio cf. también el siguiente pasaje de la rúbrica "Crisol literario", aparecida en la ultra-católica revista Crisol bajo el título "Las colecciones" (Crisol 1, 1-II-32):(15)

Hay los que amontonan mariposas. Y no hablemos de los ingenuos filatélicos. Borges colecciona en sus libros las frases de Macedonio Fernández como Leónidas Barletta los cuentos de La Prensa" [...].

El incidente arriba relatado no deja de ser asombroso y grotesco: Macedonio, el paladín del plagio, y Borges, el futuro héroe de la intertextualidad, disputan mediante terceros acerca de quién ha copiado a quién o quién es el más original de los dos...

Ninguno de los involucrados ha mencionado el episodio en alguno de sus trabajos; tampoco figura en los textos póstumos salidos a luz hasta hoy, como si ambos hubieran convenido silenciarlo.(16)

En varios textos aparecidos tras la muerte de Macedonio, Borges reconocerá, sin embargo, haberlo admirado e imitado "hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio" (1952; similar en otros testimonios). Quizás deba verse aquí el pago de una deuda contraida en esa oscura época de 1928.

Como fuere, el alejamiento entre ambos concluyó, a más tardar, en febrero de 1929, mes en que consta una visita de Borges a Macedonio (II: 214). Creo advertir, empero, una cesura definitiva, y que entre ellos ya no volverá a existir la asiduidad en el trato y la comunión de ideas que imperara a comienzos de la década.(17)

Por cierto, a pesar de esa cesura, una provincia del amplio territorio de Borges dependerá para siempre de Macedonio y no es explicable sin recurso a él - aserto que no se deja revertir. Ello demuestra, a fortiori, la radical originalidad de Macedonio, así como la dependencia generacional y afectiva de Borges.

(Hamburg, 1998-2004)

Notas

1 Versión ligeramente actualizada y corregida del trabajo aparecido bajo el mismo título en Cuadernos Hispanoamericanos 585, Madrid, marzo de 1999, 59-66. Sobre el mismo tema, cf. cap. "1928" de mi edición de la Correspondencia entre Macedonio y Borges (C. García 2000).

2 Referencias a las Obras Completas de Macedonio Fernández figuran en el texto, con número de volumen y de página. La bibliografía final trae los datos pertinentes, así como todos los trabajos de Borges relacionados con Macedonio, incluida una amplia selección de entrevistas.

3 Borges había mantenido una breve correspondencia con don Miguel, en 1927, de la cual apenas se conocen dos respuestas de Unamuno.

4 Bernárdez había formado parte, con Borges y Brandán Caraffa, de la redacción a cuyo cuidado estuvieran los últimos tres números de la segunda Proa (números 13 a 15, 1925-1926).

5 Sobre la planeada revista, cf. mi artículo "Alfonso Reyes y Proa (1928)": Proa 45, enero-febrero 2000, 161-163.

6 El viaje de Diego coincidió con el de otras personalidades españolas más o menos encumbradas, como Ortega y Gasset, Américo Castro y Valbuena Prat. (cf. "Con rumbo a América": La Gaceta Literaria 40, Madrid, 15-VIII-28, 1). Cf. G. Diego: "Saludo a Marechal": La Tarde, Madrid, 18-XI-48; Alfredo Andrés: Palabras con Leopoldo Marechal. Buenos Aires: Carlos Pérez, 1968: 79. Subsiste una parte de la correspondencia entre Diego y Molinari: Héctor D. Cincotta [Ed.]: Cartas al poeta Ricardo Molinari. Corregidor, 1997).

7 Entre ellas: "La nueva arte poética española": Síntesis VII.20, 1929, 183-199 (reproducida parcialmente en Verbum 72, 1929, 21-23). Cf. también E. de Zuleta: Relaciones literarias entre España y la Argentina. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1983, 102-103.

8 Cf. Gerardo Diego / José María de Cossío: Epistolario. Nuevas claves de la Generación del 27. Madrid: Ediciones de la Universidad / Fondo de Cultura Económica, 1996: carta N° 129, Gijón, 22-XI-28, 178. El editor (Rafael Gómez de Tudanca) no advierte que se trata del casamiento entre Norah Borges y Guillermo de Torre, que tuvo lugar en agosto.

9 La carta de Macedonio a Hidalgo carece de fecha; la dato 27-IV-27. Macedonio no explica en qué basa sus grandes expectativas relacionadas con Marechal. De hecho, no parecen haberse cumplido, ya que ambos se perderán de vista poco más tarde (cf. G. L. García 1996: 69, 72).

10 Marechal silencia que un libro suyo fue reseñado allí por Francisco Luis Bernárdez, seguramente para su beneplácito. Nótese, por lo demás, que la prosa de Marechal no excluye giros españoles, ni el enojoso "leísmo".

11 Cf. José Carlos González Boixo: "El meridiano intelectual de Hispanoamérica; polémica suscitada por La Gaceta Literaria": Cuadernos Hispanoamericanos 459, Madrid, Sep. 1988, 166-171. Carmen Alemany Bay: La polémica del meridiano intelectual de Hispanoamérica (1927). Estudio y textos. Alicante: Univ. de Alicante, 1998.

12 He accedido a la correspondencia (inédita) de Macedonio con Xul Solar gracias a la amabilidad de la Sra. Marta Lucía Rastelli de Caprotti (Pan-Klub, Buenos Aires). Los cuatro testimonios llegados a mi conocimiento son del periodo 1926-1928, aunque tres de ellos carecen de fecha. Preparo su edición comentada.

13 Borges utiliza aquí como "insulto" un rasgo con el que Macedonio (y él mismo) coqueteará.

14 Cf. Ulyses Petit de Murat: "Jorge Luis Borges y la revolución literaria de Martín Fierro": Correo Literario II.15, 1944, 13.

15 Hubo otros ataques de Crisol a Borges en el periodo 1930-1935; aparte del plagio, se le imputaba ser judío.

16 Un indicio de lo que puede haber sido el compromiso alcanzado entre Borges y Macedonio es que éste no publicará en los siguientes números de Pulso, a partir del cuarto, aunque mantuvo la amistad y la correspondencia con Hidalgo. Cf., sin embargo, su extraña actitud para con éste (carta a Ramón Gómez de la Serna, 3-XI-28; II: 48): "Yo lo trato [a Hidalgo] con gusto en privado, en público procedo con retraimiento, lo que él comprende y aprueba, en vista de haberse él declarado acerbamente contra argentinos benévolos y muchos, inteligentes." Uno de éstos puede haber sido Borges.

17 En contra de esa hipótesis podría aducirse el trabajo que Borges se tomará, en 1929, para dar a la imprenta el Recienvenido. Sin embargo, puede mostrarse que la versión "oficial" del origen de ese libro es falsa. Pero aún si se acepta la versión recibida, el proceso de selección y publicación puede ser leído como una ofrenda al amigo mayor, como una reparación - y una despedida.

Bibliografía

(Textos sin lugar de publicación aparecieron en Buenos Aires.)

Borges, Jorge Luis (1921). "La lírica argentina contemporánea. Selección y notas de Jorge-Luis Borges (Buenos Aires, 1921)": Cosmópolis 36, Madrid, Diciembre 1921, 640-651. Contiene: Macedonio Fernández: "Al hijo de un amigo". Marcelo del Mazo: "Incontaminado". Enrique Banchs: "Soneto". Rafael Alberto Arrieta: "La voz". Alfonsina Storni: "Bárbara". Fernández Moreno: "Las rosas, por ejemplo...". Manuel Rojas Silveyra: "El divino temor". Bartolomé Galíndez: "Arbol". Héctor Pedro Blomberg: "El chino del 'Aurora'", y glosas de Borges a todos los textos, con excepción del de Rojas Silveyra. Cf. C. García (1997); Borges (1997) 132-133.

Borges, Jorge Luis (1922a). "Dos palabras de amigos del autor", firmadas "C.D. J.L.B. S.D." (César Dabove, Jorge Luis Borges, Santiago Dabove; c. 1922): Macedonio Fernández: O.C. V: 9-11.

Borges, Jorge Luis (1922b). "Publicamos una carta de Macedonio Fernández..." (Sin firma): Proa1 2, diciembre [léase: noviembre] 1922, 2 (Glosa sin firma, introducción a Macedonio Fernández: "Una epístola del maestro" - en general mal citado como "... al maestro". El "maestro" es Macedonio, no Borges).

Borges, Jorge Luis (1923). "Macedonio Fernández, El Recién venido, inédito aún ('Acotaciones')": Proa1 3, Julio 1923, 2.

Borges, Jorge Luis (1952). "Macedonio Fernández, 1874-1952": Sur 209-210, Marzo-Abril 1952, 145-147 (discurso de Borges ante la tumba de Macedonio Fernández).

Borges, Jorge Luis (1961). Macedonio Fernández. Selección, Prólogo (fechado: Buenos Aires, 8-XII-60): Jorge Luis Borges. Biblioteca del Sesquicentenario, Antologías, Ediciones Culturales Argentinas, 1961, 7-20; Prólogos 52-61. Incluye dos poemas de Macedonio Fernández no registrados en las Obras Completas de éste: "Poema" (p. 101); "Improvisación. A L. A. de B." [i.e. A Leonor Acevedo de Borges], 1909 (pp. 102-103).

Borges, Jorge Luis (1962). "Jorge Luis Borges evocó a Macedonio Fernández": La Prensa 28-IV-62, 18 (Conferencia en "Sociedad Luz", 27-IV-62).

Borges, Jorge Luis (1963). "Páginas argentinas: Macedonio Fernández" (Jorge Luis Borges, Ricardo Rey Beckford): El Búho 5, diciembre de 1963, 11.

Borges, Jorge Luis (1964a). "Evocó Borges a Macedonio Fernández; parecido a Mark Twain, lector asiduo de Schopenhauer, que vivía en pensiones, charlaba en cafés, era modesto": La Razón, 21-VI-64.

Borges, Jorge Luis (1964b). "Macedonio Fernández" (Buenos Aires, 8-XII-60): L'Herne 4, Paris, 1964, 65-70 (traducción de 1961, por Roger Caillois).

Borges, Jorge Luis (1968). Cf. Germán L. García (1996) 95-100.

Borges, Jorge Luis (1970). "Autobiographical Notes" (en colaboración con Norman T. di Giovanni): New Yorker, 19-IX-70, 40-99; "Autobiographical Essay": The Aleph and other Stories 1933-69. Dutton, 1970 (cf. 1974c).

Borges, Jorge Luis (1974a). "Homenaje al poeta Macedonio Fernández" (Jorge Luis Borges / E. González Lanuza: Conferencia en la S.A.E.): La Nación, 17-VI-74.

Borges, Jorge Luis (1974b). "Macedonio Fernández": La Nación, 21-VII-74, 3ª, 1.

Borges, Jorge Luis (1974d). (Entrevista): Ahora! 565, 9-IX-74, 13.

Borges, Jorge Luis (1974e). Obras Completas. Emecé, 1974.

Borges, Jorge Luis (1974f). Cf. T. E. Martínez (1974).

Borges, Jorge Luis (1975a). Prólogos, con un prólogo de prólogos. Torres Agüero, 1975.

Borges, Jorge Luis (1975b). "Yo no me admiro, hago lo que puedo" (Entrevista de Ricardo Zelarrayán a Jorge Luis Borges, sobre Macedonio Fernández, etc.): Clarín, "Cultura y Nación", 3-IV-75, 1 y 4-5.

Borges, Jorge Luis (1978). "La vigilia con los ojos abiertos": Pájaro de Fuego 6, Abr.-May. 1978.

Borges, Jorge Luis (1980a). "Jorge Luis Borges habla de Macedonio Fernández. Evocación de una amistad, y las singularidades de un personaje insólito. Entrevista de María Teresa Marzilla, colaboración de Sueli Tomazini y Daniel Fohr". Fotografía: Sueli Tomazini; Paris: La Nación, 29-VI-80, 4ª, 1.

Borges, Jorge Luis (1980b). Cf. Fernández Latour (1980).

Borges, Jorge Luis (1985a). "Evocación de Macedonio Fernández": El País, Madrid, 4-VII-85, 11.

Borges, Jorge Luis (1985b). "Evocación de Macedonio Fernández": La Nación, 14-VII-85.

Borges, Jorge Luis (1990). Presentación de: Macedonio Fernández: Elena Bellemort et autres textes. Edición bilingüe. Prefacio y traducción: Silvia Baron de Supervielle. Paris: Ibériques, José Corti, 1990.

Borges, Jorge Luis (1997). Textos recobrados, 1919-1929. Emecé, 1997.

Borges, Jorge Luis / Di Giovanni, Norman Thomas (1999). Autobiografía, 1899-1970. El Ateneo, 1999.

Borges, Jorge Luis (2002). Textos recobrados, 1931-1955. Emecé, 2002.

Fernández, Macedonio. Epistolario. Obras Completas, II. Corregidor, 1976.

Fernández, Macedonio. Papeles de Recienvenido y Continuación de la Nada. Obras Completas, IV. Corregidor, 1989.

Fernández, Macedonio. Adriana Buenos Aires. Obras Completas, V. Corregidor, 21988.

Fernández, Macedonio. Relato. Cuentos, Poemas y Misceláneas. Obras Completas, VII. Corregidor, 1987.

Fernández, Macedonio. No todo [léase: toda] es vigilia la de los ojos abiertos. Otros escritos metafísicos. Obras Completas, VIII. Corregidor, 1987 (Paginación y contenido difieren de 11967).

Fernández Latour, Enrique. Macedonio Fernández, candidato a presidente y otros escritos. Carta prólogo: Jorge Luis Borges. Agon, 1980.

García, Carlos (1997). "Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges: Textos desconocidos": Letras de Buenos Aires 37, julio de 1997, 23-28 (incluye "Al hijo de un amigo", de Macedonio Fernández, con glosa de Borges, y notas de CG).

García, Carlos (2000). Correspondencia Macedonio-Borges, 1922-1939. Crónica de una amistad. Corregidor, 2000.

García, Germán Leopoldo. Jorge Luis Borges, Arturo Jauretche (...) hablan de Macedonio Fernández. Atuel, 1996. Contiene: Macedonio Fernández (47-48): Prólogo a Federico G. Pedrido: Poesías de la Sonrisa Aspera. 1949. Además palabras de: Adolfo de Obieta (11-26), Gabriel del Mazo (27-36), Federico Guillermo Pedrido (39-46), Enrique Villegas (49-56), Arturo Jauretche (57-60), Lily Laferrere (61), Miguel S. Shapire (63-64), Leopoldo Marechal (67-76), Manuel Peyrou (77-82), Francisco Luis Bernárdez (83-94), Jorge Luis Borges (95-101), Germán Leopoldo García (105-129). Bibliografía (133-158). (La paginación difiere de la de la primera edición: Carlos Pérez, 1969.)

Marechal, Leopoldo. "Recriminó a De Torre. Ensalzó a Macedonio. Nombró, de paso, a Scalabrini Ortiz": Pulso 2, agosto de 1928, 4-5.

Martínez, Tomás Eloy. "Testimonio de Borges": La Opinión, 23-VI-74, suplemento cultural, 11.

Proa1 = Proa, primera época, 1922-1923.

Proa2 = Proa, segunda época, 1924-1926.

Torre, Guillermo de (1925). Literaturas europeas de vanguardia. Madrid: Caro Raggio, 1925.

Torre, Guillermo de (1927). "Madrid, meridiano intelectual de Hispanoamérica": La Gaceta Literaria 8, Madrid, 15-IV-27, 1.

Torre, Guillermo de (1928). "Buenos Aires. Literatura": La Gaceta Literaria, Madrid, 15-VI-28.

Torre, Guillermo de (1968). Ultraísmo, Existencialismo y Objetivismo en literatura. Madrid: Guadarrama, 1968 (tres capítulos extraídos de Historia de las literaturas de vanguardia. Madrid: Guadarrama, 1965).

http://www.macedonio.net/critical/incidente.htm