Barca de fósforo
sobre la playa de palmeras,
muévete a lo largo del cielo,
dentro de los alabastros
y la melancolía de la noche.
Espuma y nube se confunden.
Los sofocantes monstruos de la luna
se disuelven.
Llena tu negro casco
con blanca luz de luna.
No tendrá nunca fin
su sordo oleaje.
En Domingo a la mañana y otros poemas
Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1988
ISAÍAS GARDE, textos en transición


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