3 abr. 2007

Una canción en el desierto - Paul Celan

Una guirnalda fue tejida con hojas negruzcas en la comarca de Acra:
allí monté mi oscuro caballo y con la daga puncé en pos de la muerte.
Y de cuencos de madera bebí la ceniza de las fuentes de Acra
y con la visera cerrada cargué contra las ruinas del cielo.
Porque muertos están los ángeles y quedó ciego el Señor en la
comarca de Acra,
y no hay nadie que el sueño me cuide de los que llegaron aquí a su
reposo.
Quedó destrozada la luna, la florecilla de la comarca de Acra:
florecen así, imitando las espinas, las manos con anillos
herrumbrosos.
Y así debo inclinarme por fin, para el beso, cuando rezan en Acra...
¡Oh mala fue la coraza de la noche, rezuma la sangre por las hebillas!
Y así me convertí en su hermano sonriente, el férreo querube de Acra.
Así pronuncio yo el nombre y aún siento el ardor en las mejillas.


En Amapola y memoria (1952)

Paul Celan, Poemas, Traducción de Pablo Oyarzún