3 abr. 2007

Túmulo de la mariposa - Francisco de Quevedo



Yace pintado amante,
De amores de la luz muerta de amores,
Mariposa elegante
Que vistió rosas y voló con flores;
Y codicioso el fuego de sus galas
Ardió dos primaveras en sus alas.

El aliño del prado
Y la curiosidad de primavera
Aquí se han acabado,
Y el galán breve de la cuarta esfera
Que con dudoso y divertido vuelo
Las lumbres quiso amartelar del cielo.

Clementes hospedaron
A duras salamandras llamas vivas;
Su vida perdonaron,
Y fueron rigurosas, como esquivas,
Con el galán idólatra que quiso
Morir como Faetón, siendo Narciso.

No renacer hermosa,
Parto de la ceniza y de la muerte,
Como fénix gloriosa
Que su linaje entre las llamas vierte,
Quien no sabe de amor y de terneza
Lo llamará desdicha, y es fineza.

Su tumba fue su amada,
Hermosa sí, pero temprana y breve;
Ciega y enamorada,
Mucho al amor y poco al tiempo debe;
Y pues en sus amores se deshace,
Escríbase: aquí goza, donde yace.




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