11 abr. 2007

Sylvia Plath - Fiebre 39,5º


¿Pura? ¿Qué significa eso?
Las lenguas del infierno
Son torpes, torpes como las triples

Lenguas del torpe y obeso Cancerbero
Que jadea en la entrada. Incapaz
De eliminar de un lengüetazo

La crisis febril, el pecado, el pecado.
La yesca clama.
¡El olor indeleble

De una vela que se apaga!
Amor, amor, el humo a baja altura ondula
A mi alrededor como las bufandas de Isadora, y temo

Que una de ellas se enganche y ancle la rueda.
Esos taciturnos humos amarillos
Crean su propia atmósfera. No se elevan,

Se arrastran en torno del globo
Sofocando a los ancianos y a los mansos,
Al débil

Bebé del invernadero en su cuna,
A la lúgubre orquídea
Que cuelga en el aire su jardín colgante,

Demoníaco leopardo.
La calefacción la tornó blanca
y la mató en una hora.

Untando los cuerpos de los adúlteros
Como una ceniza de Hiroshima, y consumiéndolos.
El pecado. El pecado.

Querido mío, toda la noche
Estuve fluctuando, encendiéndome, apagándome.
Las sábanas llegan a pesar como el beso del libertino.

Tres días. Tres noches.
Agua con limón, agua
de pollo, el agua me da arcadas.

Soy demasiado pura para ti y para cualquiera
Tu cuerpo
Me lastima como el mundo a Dios. Soy un fanal-

Mi cabeza una luna
De papel japonés, mi piel de oro batido
Infinitamente delicado y valioso.

¿No te asombra mi calor? ¿Y mi luz?
Soy una camelia enorme
Resplandeciente, encendiéndome y apagándome.

Creo que me estoy elevando,
Creo que puedo ascender-
Los abalorios de metal caliente vuelan, y yo, mi amor, yo

Soy una virgen
De acetileno puro
Acompañada por rosas,

Besos, querubines,
O lo que signifiquen esas cosas rosadas.
No por ti, no por él.

No por él, no por él
(mis egos se disuelven, viejas enaguas de puta)
En mi camino al Paraíso.




Traducción de María Julia de Ruschi Crespo
En Tulipanes y otros poemas, Buenos Aires, CEAL, 1988