11 abr. 2007

Marosa di Giorgio - La flor de lis (tres fragmentos)

Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se alimenta de muchas especies y de sólo una. La busca en la noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma tiene miedo y tiene audacia.Es una muñeca grande, con rizos, vestido celeste.
Un picaflor le trabaja el sexo.
Ella brama y llora.
Y el pájaro no se detiene.


* * *



El sol era un disco redondo, plano, con esplendor, y en todo su entorno una guirnalda de hierros breves, dorados, retorcidos. Parecía un espejo.
Y que se pudiera quitar y usar.
Lo saqué, lo agarré. No me costó nada. Estuve un rato indecisa. Y luego lo puse en el tocador. Pero no me atreví a mirarme en él. Mi cara en el sol… No era tan audaz. Como siempre, de todos los ámbitos, de todos los rumbos, me llamaron; y no acudí.
Desde hace muchísimo tiempo estoy quieta cuidando al sol.


* * *



Soberbio señor y muchacho, a ratos te ponía en la cumbre de los cerros o te encerraba en sus raíces, para tenerte encerrado, para ponerte más lejos. Me parecía que bailábamos un tango en la vereda de mi casa, cuando no pasaba nadie. Tú, vestido de príncipe, y yo desnuda.
Todo era real e irreal como es siempre en la vida.
Volaron los años y en la noche oscura, allá en lo alto, muy alto, aún hay una estrella azul que nos mira y mira.



Marosa di Giorgio, La flor de lis, Buenos Aires, El cuenco de plata / latinoamericana, 2004