6 abr. 2007

Jorge Luis Borges - Baruch Spinoza

Bruma de oro, el Occidente alumbra
la ventana. El asiduo manuscrito
aguarda, ya cargado de infinito.
Alguien construye a Dios en la penumbra.

Un hombre engendra Dios. Es un judío
de tristes ojos y de piel cetrina;
lo lleva el tiempo como lleva el río
una hoja en el ahgua que declina.

No importa. El hechicero insiste y labra
a Dios con geometría delicada,
desde su enfermedad, desde su nada,

sigue erigiendo a Dios con la palabra.
El más pródigo amor le fue otorgado,
el amor que no espera ser amado.



En La moneda de hierro
Jorge Luis Borges, Obra poética, Buenos Aires, Emecé, 2001