3 abr. 2007

Idolos - Marguerite Yourcenar


Amor, al principio de carne y de oro, como un César salvaje te cebé, íncubo,
tu pecho pesaba y tu beso agotador cansó mi boca,
luego te vi ensangrentado, caminabas, titubeando, bajo la escuadra terrible,
víctima atravesada en el flanco, a tus pies derramé todo el nardo de la tierra.
Te veo pálido y bello, tu carne es una antorcha hecha de cera y fuego,
yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma,
y te veré pensativo en el último arrecife, dulce provocador de naufragios,
sombrío dios sin devotos, tus amapolas nocturnas me curarán de las rosas.


MARGUERITE YOURCENAR, Fuegos, Madrid, Alfaguara, 1989

factor serpiente