
Amor, al principio de carne y de oro, como un César salvaje te cebé, íncubo,
tu pecho pesaba y tu beso agotador cansó mi boca,
luego te vi ensangrentado, caminabas, titubeando, bajo la escuadra terrible,
víctima atravesada en el flanco, a tus pies derramé todo el nardo de la tierra.
Te veo pálido y bello, tu carne es una antorcha hecha de cera y fuego,
yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma,
y te veré pensativo en el último arrecife, dulce provocador de naufragios,
sombrío dios sin devotos, tus amapolas nocturnas me curarán de las rosas.
MARGUERITE YOURCENAR, Fuegos, Madrid, Alfaguara, 1989
factor serpiente
Carteles
-
Calle Corrientes, Buenos Aires


0 Comentarios:
Publicar un comentario