6 abr. 2007

HORACIO - Oda XXIV - A Virgilio

Quis desiderio sit pudor...


¿Cabe moderación, recato cabe
en el dolor por hombre tan querido?
Díctame, oh Musa, lastimeros cantos,
tú, a quien dio Jove blanda voz y lira.

¡Así a Quintilio arrebató la muerte!
¿Y cuándo encontrarán quien se la iguales,
el Honor, la Lealtad incorruptible
(fiel a lo justo) y la Verdad desnuda?

Mucho le han de llorar los hombres buenos;
mas nadie tanto como tú, Virgilio,
que en vano ¡ay! reclamas de los dioses
al que así no fiaste a su custodia.

Aunque emulases en tu lira a Orfeo
y te escucharan con placer los árboles,
¿sangre darías a la sombra vana
que con su caduceo temeroso

hacia el negro redil guía Mercurio,
no propicio a cambiar hados adversos?
Dura ley... Mas alivia la paciencia
dolores que evitar nos es vedado.

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