14 abr. 2007

Henri Michaux – Gavilán de tu debilidad, domine!


El ser que inspira me dijo:
Soy el que tiembla.
Soy el que rompe,
El que se desliza, el que trepa.
Soy el que entrega.
El ser que transporta me dijo:
Soy el que termina,
El que se atreve, el que abandona.
Pues bien ¿y tú?
Y tú, semejante, ¿por qué te desconoces?

Me siento como juez,
Me echo como vaca,
Penetro como padre,
Doy a luz como madre.
Y tú ¿qué esperas?

Tu cloaca cruza la Real Morada.
Seis mil láminas de palabras tienes en tu boca.
Débil, dices.
¿Quién es débil atravesando los cuatro mundos?
Soy el pájaro. Eres el pájaro.
Soy la flecha empenachada con las plumas del pájaro.
Vuelo. Vuelas.
Navego. Navegas.
Navegamos entre las quijadas del cielo y de la tierra.
Rompo
Pliego
Derramo
Me apoyo sobre los golpes que me lanzan
Raspo
Obstruyo
Obnubilo
Hago retroceder el andar de los vivos
Y tú, que en miseria tienes abundancia
Y tú,
Por tu sed al menos eres sol,
¡Gavilán de tu debilidad, domine!
Mira:

Hago dar vueltas a la mujer
Lincho al anciano
Embriago la raíz
Galopo en la manada de jirafas
Soy el guerrero en paracaídas.

Soy el oído cuando hay ruido
Embauco, cruzo
No tengo nombre
Mi nombre es derrochar los nombres

Soy el viento en el viento

Soy el que engendró a los dioses
En mi estanque fueron creados
De mi estanque fueron expulsados.

Arruino
Desencajo
Descoloco
Al oírme, el hijo arranca los testículos del Padre
Degrado
Trastorno
Trastorno
Con la cabeza en sus tarots mis perros devoran a la cartomántica.


En Pruebas, exorcismos (1945)
Henri Michaux, Antología poética 1927-1986

Villa Ballester (Argentina), Adriana Hidalgo editora, 2005




Respuesta de Carmen Blazquez en Factor Serpiente

Por estos versos del poema de H. Michaux, transcribo un fragmento de la Teogonía, como telón que envuelve tantas conductas de los mortales, y la terrible acción de Cronos con su padre Urano, y luego con sus propios hijos, devorándolos, es la historia del maldito poder que aún vive en la tierra. Sólo el arte redime... y Michaux lo intenta de forma libre, liberado ya de muchas consignas, con los medios que la propia naturaleza otorga: la alucinación creadora.

C.B.

Soy el que engendró a los dioses
En mi estanque fueron creados
De mi estanque fueron expulsados.

Arruino
Desencajo
Descoloco
Al oírme, el hijo arranca los testículos del Padre
Degrado
Trastorno
Trastorno
Con la cabeza en sus tarots mis perros devoran a la cartomántica
. (HM
)


Fragmento de Teogonía de Hesíodo, pastor de Ascra, aldea de Beocia, y al que las Musas le enseñan un bello canto y le ofrecen una rama de olivo , para que deje el cayado de pastor:

"(...)En otro tiempo, a Hesíodo enseñaron ellas un hermoso canto mientras apacentaba él sus rebaños bajo el Helicón sagrado. Y por lo pronto, me hablaron así esas Diosas, las Musas del Olimpo, hijas de Zeus tempestuoso:

-Pastores que pasáis la vida al aire libre, raza vil, que no sois más que vientres: nosotros sabemos decir numerosas, verosímiles ficciones; pero también, cuando nos place, sabemos ensalzar la verdad.

Hablaron así las hijas veraces del gran Zeus, y me dieron como báculo pastoril una rama verde de laurel admirable de coger; y me inspiraron una voz divina, con objeto de que pudiese yo decir las cosas pasadas y futuras; y me ordenaron que cantase a la raza de los dichosos Inmortales y a ellas mismas, que cantara siempre desde el principio hasta el fin. Pero ¿a qué permanecer alrededor de la encina y de la roca?
Comencemos por celebrar las Musas que del Padre Zeus, cantando, regocijan el alma grande en el Olimpo, y recuerdan las cosas pasadas, presentes y futuras.

Cantan juntas, y su voz infatigable fluye suave de su boca. Y las moradas del Padre Zeus tonante ríen a la voz de lirio y sonora de las Diosas. Y resuena la cumbre del nevado Olimpo, morada de los Inmortales.

Elevando su voz sagrada, celebran primero la raza de los Dioses venerables a quienes, en su origen, engendraron Gea y el anchuroso Urano; porque de éstos nacieron los Dioses, manantial de bienes.

Luego, en honor a Zeus, padre de los Dioses y de los hombres, comienzan y acaban de nuevo su canto diciendo que es el más fuerte de los Dioses y el más poderoso. Por último, cantan a la raza de los hombres y de los gigantes robustos, y regocijan el alma de Zeus, en el Olimpo, las Musas Olímpicas, hijas de Zeus tempestuoso.
Las parió en la Pieria, tras de unirse a su padre Zeus el Cronida,Mnemosina, que mandaba en las colinas de Eleuter, para que fuesen olvido de males y fin de penas. Durante nueve noches, unido a Mnemosina, el sabio Zeus, lejos de los Inmortales, subió al lecho sagrado; pero, después de un año, y desarrollado el curso de los
meses, y el paso de días numerosos, parió ella nueve hijas unánimes a quienes placía la música y que tenían en su seno un corazón tranquilo.

Y es cerca de la cumbre del nevado Olimpo donde se forman sus coros espléndidos y donde están sus hermosas moradas. Junto a ellas, en los festines,se hallan las Cárites e Imero. Exhalando de su boca una voz
amable, cantan. Y celebran con himnos amables las leyes universales y las costumbres venerables de los Inmortales.

Y subieron al Olimpo orgullosas de su hermosa voz y de su canto ambrosiano. Y en todas partes repercutía la tierra negra al son de sus himnos. Y bajo sus pies se alzaba un ruido encantador, en tanto iban hacia su Padre, que reina en el Urano y lleva el trueno y el rayo ardiente; su padre venció con su propio poder a Cronos, su
engendrador, y luego diestramente distribuyó entre los Inmortales los debidos honores.

He aquí lo que cantaban las Musas, que tienen moradas olímpicas, las nueve hijas engendradas por el gran Zeus: Clío y Euterpe, y Talía, y Melpómene, y Terpsicore, y Erato, y Polimnía, y Uranía, y Caliope,
que descuella entre todas las demás, porque acompaña a los reyes venerables.
Cuando las hijas del gran Zeus quieren honrar a uno de entre ellos, en cuanto ven venir a la luz uno de esos reyes criados por Zeus, le destilan en la lengua un delicado rocío, y las palabras fluyen suaves de su boca, y los pueblos todos le miran cuando dispensa justicia en equitativos juicios, y hablando con destreza apacigua él de repente una disensión grande.
Y en efecto, los reyes prudentes, en el ágora, hacen que se devuelva a sus pueblos todos los bienes que se les ha arrebatado; y lo hacen fácilmente, con ayuda de persuasivas palabras. Y si uno de ellos anda por la ciudad, como un Dios, aplaca con su dulce majestad y brilla en medio de la muchedumbre. Tal es el don sagrado de las Musas a los hombres.

Es a las Musas, es al Arquero Apolo a quienes se deben en la tierra los aedas y loa citaristas; pero los reyes vienen de Zeus. ¡Y es dichoso aquel a quien aman las Musas¡ De su boca fluye una voz dulce. Si se entristece alguien, gimiendo en su corazón, con el alma herida por un dolor reciente, en cuanto un aeda criado por las Musas celebre la gloria de los hombres antiguos y loe a los Dioses dichosos que habitan el Olimpo, ese alguien olvidará sus males y no se acordará más de sus dolores, pues los dones de las Diosas le habrán curado.

¡Salve, hijas de Zeus¡Dadme vuestro canto que entusiasma¡ Celebrad a la raza sagrada de los Inmortales que siempre viven y nacieron de Gea y de Urano el del manto estrellado, y de la tenebrosa Nix, Dioses a quienes alimentaron las saladas olas del Ponto.
Decid cómo nacieron en un principio con los Dioses, la tierra y los ríos, y el inmenso Ponto que bate furioso y los astros resplandecientres, y, por encima, el anchuroso Urano. Decid también que Dioses, manantial de bienes nacieron de ellos; y cómo, tras de repartirse en el origen honores y riquezas, se apoderaron del Olimpo, el de numerosas cimas. Deicdme estas cosas, Musas de moradas olímpicas, y cuáles de entre ellas fueron las primeras en un principio.

Antes que todas las cosas fue Caos; y después Gea la de amplio seno, asiento siempre sólido de todos los Inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo y el Tártaro sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa; y después Eros, el más hermoso ente los Dioses Inmortales, que rompe las fuerzas, y que de todos los Dioses y de todos los hombres domeña la inteligencia y la sabiduría en sus pechos.

Y de Caos nacieron Erebo y la negra Nix. Y de Nix, Eter y Hémero nacieron, porque los concibió ella tras de unirse de amor a Erebo.

Y Primero parió Gea a su igual en grandeza, al Urano estrellado, con el fin de que la cubriese por entero y fuese una morada segura para los Dioses dichosos. Y después parió a los Oreos enormes,frescos retiros de las divinas ninfas que habitan las montañas abundantes en valles pequeños; y después, el mar estéril que bate furioso, Ponto; pero a éste lo engendró sin unirse a nadie en las suavidades del amor. Y después, concubina de Urano, parió a Océano el de remolinos profundos, y a Coyo, y a Críos, y a Hiperión, y a Yapeto, y a Tea, y a Rea, y a Temis, y a Mnemosina, y a Feba coronada de oro, y a la amable Tetis. Y el último a quien parió fue el sagaz Cronos, el más terrible de su hijos, que cobró odio a su padre vigoroso.

Y parió también a los Cíclopes de corazón violento, Brontes, Steropes y el valeroso Arges, que entregaron a Zeus el trueno y forjaron el rayo. Y eran en todo semejantes a los demás Dioses, pero tenían un ojo único en medio de la frente. Y se les llamaba Cíclopes, porque en su frente se abría un ojo único y cirular. Y sus rabajos
rebosaban fuerza, vigor y poder.

Y después, de Gea y de Urano nacieron otros tres hijos,grandes, muy fuertes, horribles de nombrar: Coto, Briareo y Giges, raza soberbia. Y de sus hombros arancaban cien manos indomables,y cada uno de ellos tenía cincuenta cabezas que se erguían sobre la espalda, por encima de sus miembros robustos. Y su fuerza era inmensa,invencible, dada su gran talla. De todos los hijos nacidos de Gea y de Urano, eran los más poderosos. Y desde el origen fueron odiosos a su padre. Y conforme nacían, uno tras de otro, los sepultó, privándolos de la luz, en las profundidades de la tierra. Y se alegraba de esta mala acción, y la gran Gea gemía, por su parte, llena de dolor. Luego, ella, abrigó un designio malo y artificioso.
En cuanto hubo creado la raza del blanco acero, hizo con ella una gran hoz, y avisando a sus queridos hijos los excitó y les dijo, con el corazón lleno de tristeza:
-Queridos hijos míos, vástagos de un padre culpable, si queréis aobedecer, tomaremos venganza de la acción injuriosa de vuestro padre, porque él fue quien primero meditó un designio cruel.
Habló así, y el temor los invdió a todos, y no respondía ninguno de ellos. Por fin, recobrando ánimo, el grande y sagaz Cronos dijo así a su madre venerable:
-Madre, en verdad te prometo que llevaré a cabo esta venganza. Efectivamente, ya no tengo respeto a nuestro padre, porque él fue quien primero meditó un designio cruel.
Habló así, y la gran Gea se regocijó en su corazón. Y le escondió en una emboscada, y le puso en la mano la hoz de dientes cortantes,y le confió todo su designio. Y llegó el gran Urano, trayendo la noche, y se tendió sobre Gea por entero y con todas sus partes, lleno de un deseo de amor. Y fuera de la emboscada, su hijo le cogió la mano izquierda, y con la derecha asió la hoz horrible, inmensa, de dientes cortantes. Y cercenó rápidamente las partes genitales de su padre,y las arrojó detrás de sí. Y no se escaparon en vano de su mano.

Gea recogió todas las gotas sangrientas que manaron de la herida; y transcurridos los años,parió a las robustas Erinnias y a los grandes Gigantes de armas resplandecientes, que llevan en la mano largas lanzas; y a las Ninfas que en la tierra inmensa son llamadas Melias.

Y las partes que había cercenado, Cronos las mutiló con el acero, y las arrojó desde la tierra firme al mar de olas agitadas. Flotaron mucho tiempo sobre el mar, y del despojo inmortal brotó blanca espuma, y de ella salió una joven. Y primero fue llevada ésta hacia la divina Citeres; y de allí, a Cipros la rodeada de olas.
Abordó a tierra la bella y venerable Diosa,y la hierba crecía bajo sus pies encantadores. Y fue llamada Afrodita, la Diosa de hermosas bandeletas, nacida de la espuma, y Citerea, por los Dioses y por los hombres. Afrodita, porque con la espuma fue alimentada,y Citerea, porque abordó a Citeres; y Ciprigenia, porque arribó a Cipros la rodeada de olas, y Filomedea, poruqe había salido de las partes genitales.
Eros la acompañaba, y el hermoso Imero la seguía, apenas nacida, en tanto que se presentaba a la asamblea de los Dioses. Y desde el origen, por elección de la Moira, tuvo el honor de presidir, entre los hombre y los Dioses inmortales, las entrevistas de las vírgenes, las sonrisas, las seducciones, el dulce encanto, la ternura y las caricias. (.. .)"

Tomado de Teogonia de Hesíodo, Edit. Porrúa, 4ª edic. México, 1978