10 abr. 2007

Henri Michaux - ¿Dónde poner la cabeza?

PEREZA

Pereza: sueño sin fin que sueña la vida sin molestias,
paréntesis fluido.
Alrededor, proyectos, planes, inicios
Edificios caen, montan, remontan,
Pereza sueña
sobre su pozo que se profundiza


PLANOS DONDE SE PLANEA

Planos
sobre los altos planos de nubes
se planea
se planea
donde se planeará toda la vida
Para acabar la tierra vuelve débilmente
baja, edificada, muy edificada, aplanada
largo tapiz recorrido de lo alto, de muy alto
hacia imperiosos trazos con largas líneas.
La gran ala, en la que se está, gira
... se posa
Regreso, redes, corredores... el aire tan insípido
topos obscuros entrando en lo obscuro


SITUACIÓN COLUMNA

Columna sin cabeza, adiós a la cabeza, esta comparsa
que siempre interfiere
Sonrisas que espían, la columna prescinde
de palabras, hilos que anudan
reanudan
retienen
Completa sin explicación, la columna
igual que un Faraón
¿Quién puede desollar una columna?
Ahora, conjuntos
Se ven pasar columnas


¿DÓNDE PONER LA CABEZA?

Un cielo
un cielo porque ya no hay tierra
sin un ala, sin un cobertor, sin una pluma de pájaro
sin un vaho
estrictamente, únicamente cielo
un cielo porque ya no hay tierra
Después de la explosión de grisú en la cabeza,
el horror, la desesperación
después de que nunca hubo nada, todo devastado
naufragado, toda salida perdida
un cielo glacialmente cielo
Actualmente obstruido, atrancado, lleno de despojos;
cielo a causa de la migraña de la tierra
desprovista de cielo
un cielo porque no hay ninguna parte dónde poner
la cabeza
Atravesado, encogido, perforado, recortado, deshecho
intermitente. Irrespirable en las explosiones y las humaredas, bueno para nada
un cielo desde ahora inencontrable.


DICTADOS

Agachadas
Cabezas esforzadas
Ninguna se levanta
El dictado no lo permite
Las enseñanzas se agregan a los años
Los movimientos son percibidos
los actos a veces siguen especies de certezas
Insistentes atractivos: respuestas a un dictado
inscrito en cada uno, en pequeño, pequeñito
¿No les molesta obedecer a un dictado?
Anteriormente en su grandeza
el Inmenso de los nombres sagrados...
Permaneciendo solo, menudo, tenaz
a través de los años, las arrugas,
el sordo dictado continúa, siempre en silencio
los ínfimos dioses incorporados ordenan sin hablar

*

Sin arruga, sin debilidad, seguro de él
mirada de dientes de lobo
debajo de sus cejas negras como aspilleras
el profeta invasor –poseedor de cien poderes
ordenando a los inocentes de cejas débiles
hace acudir el porvenir
creando rumores, creando tumores–
Liberándolo de los acontecimientos, de la inercia
de lo cotidiano, empujando la idea utópica,
espiral incontrolable
bajo la frente de los ingenuos
donde se hunde sin resistencia
Luego, prisión, el Poder inquietándose.
Olvido, Desaparición.
Pero la idea, de nuevo ahí, bajo otros nombres
regresando a la época siguiente,
a la que le estaba destinada
y a la que esperaba sin saberlo,
esta vez todo invadido, irresistible.

*

De lejos, en grupos de todas partes vienen
a los palacios, a los monumentos, para admirar
Aparte, sobre el adoquín, un hombre simple parado,
a sus pies un charco,
en el fin de las ciudades, azar infinito
Después de la gran, enorme destrucción por venir
después de la pauperización por doquier,
del aniquilamiento, siempre quedarán charcos

*

Brazos en todos los sentidos
regresan a él
Al hombre cualquiera,
al desvalido que nadie percibe
al insignificante
en esos momentos de cansancio
ellos regresan a él
Actualmente no siente realmente más necesidades
con tantos brazos en el espacio, en movimientos
en todos los sentidos

*

Después de años
de años como días
el examen de admisión recomienza
El Gobernador después de ese tiempo
en nueva ceremonia es elegido ayudante de cocina
mozo después actualmente recibido de barrendero
Así humillado de rango en rango
un día será encontrado en los establos, en la
porqueriza
¿Llegará más abajo?
Hasta ahí lo llevarán

*

El tiempo más propicio para nacer
no fue
no es hoy
La Torre de la Muerte se levanta
se ve ya de todas partes
no tendrá su igual
En un círculo, un círculo inmensamente grande
los ciclos se acaban.
Víctimas sin tardanza estarán ahí, presentes.
Simultaneidad siempre tan notable
de los sacrificados y de los armados

*

Ellos comparan
Comparan sin cesar
Mal componen
Mucho más se descomponen
de repente a veces en alas de molinos
se recomponen
después menhires, sin moverse más
Espacios lagunosos
Un pescado enorme ocupa un gran estanque
acercándosele muchos
Alrededor siempre rumores
sin ser desalojada todavía
La lejanía de las estrellas hizo bajar las cabezas


Traducción de Yanga Villagómez


De Desplazamientos, desprendimientos, 1985