El lujo de entender
el lujo sería
de mirarte una sola vez
y volverme un Epicuro
cualquiera de tus presencias sirve
de futuro alimento
apenas recuerdo haber muerto de hambre
tan bien surtida estaba-
el lujo de meditar
el lujo era
darme el festín de tu semblante
otorga suntuosidad
en días habituales, cuya lejana mesa
como la cetidumbre recuerda
está puesta con una sola migaja
la conciencia de ti.
c. 1864
Emily Dickinson Poemas
Selección y traducción de Silvina Ocampo; prólogo Jorge Luis Borges
Tusquets Editores - Barcelona 1985
ISAÍAS GARDE, textos en transición


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