9 abr. 2007

Elías Canetti - Perros



La vida monstruosa que los perros llevan entre ellos: el más pequeño puede ir con el más grande y, en determinadas circunstancias, puede llegar a tener crías. Mucho antes que nosotros los perros viven entre monstruos y enanos que, no obstante, son sus semejantes y tienen su misma lengua. !La de cosas que pueden ocurrirles! ¡Qué parejas tan grotescamente distintas se buscan! ¡Cómo se temen, cómo se sienten atraídos por lo más maligno! Y siempre cerca de sus dioses, un silbido y la vuelta al riguroso mundo de las cargas simbólicas. Muchas veces parece como si todo el mundo religioso que nos hemos imaginado, con demonios, enanos, espíritus, ángeles y dioses, estuviera tomado de la realidad de los perros. Ya sea porque hemos presentado nuestras múltiples formas de creer tomando como modelo a los perros, ya sea porque empezamos a ser hombres desde que tenemos perros; como sea, el caso es que leemos en ellos lo que nosotros, propiamente, somos y hacemos, y es de suponer que la mayoría de los señores están más agradecidos a este saber sordo y romo que a los dioses de los que están hablando siempre.


En La provincia del hombre

Traducción: Eustaquio Barjau
Madrid, Taurus Ediciones, 1982