15 abr. 2007

César Bruto - Judith, de "Brutas biografías de bolsillo"

Cuando uno piensa en esta muger -lo mismo quen dalilA, salomE y otras muchas vanpiresas historicas-, enseguida se acuerda del viejO viscachA cuando le aconsejaba a uno de los martinS fierroS (juniors):
"El honbre no debe creer / ni en lagrimas de muger / ni en la renguera del perro". Y hay que suponer que, si el jeneral holoferneS hubiera leido el llibro de hernandeS, a lo mejor no se hubiese confiado tanto el dia que se presento' en su canpamento aquella seniora tan hermosisimamente libre, tan perfumadamente justa y tan elegantemente soberana...
A lo mejor, de ahi viene la conosida frase que dice "Se aparesio' la viuda", porque la juditH era una joben viuda y estansiera de betuliA, antigua siuda' a la cual el mensionado jeneraL de los egersitos asirioS habia sitiado con el sano proposito de invadirla y alsarse con el santO y la limosna... Y cuenta la historia que una noche, -!sienpre la historia se hase de noche!-, la juditH se puso las pil chas mas descotadas, se volco' ensima los mas olorosos perfumes orientales, y con tales armamentos fue a golpear en el canpamento del terrible holoferneS justo a la hora de senar...
-Buenas noches y buen provecho... -saludo' la visitanta desde la puerta.
-Si le gusta... -le contesto' con voz castrense el invasor-, !Beba alguna cosa y sientese a comer alegremente junto conmigo!
La hermosa, elegante, coqueta y perfumada juditH no se hiso repetir la invitasion, y con tanta habilida' enpeso a difundir sus perfumes, coqueterias, elegansias y hermosuras que a los 5 minutos el pobre holoferneS estaba loco de amor hasta los huesos...
-!Pedime lo que quieras, negra -le murmuraba en uno de los oidos a la vanpiresa-, que yo sabre' conplaserte!
-Me gustaria venirte a visitar con frecuensia, mi militarsito
lindo...
-!Podes venir todas las noches, preciosa! Haora mismo voy a dar la orden de que te degen entrar y salir sienpre que vos tengas' ganas, y que nadies te detenga en el camino!...
En una palabra: ya estaba frito el desdichado. Porque poco a poco la juditH se fue tomando confiansa, iba y venia por el canpa mento como si fuera su propia casa; comia en la carpa del jeneralisimo en gejE del alto comando, y anbos se daban unas francachelas y fiestas sobre las cuales mas vale correr una discreta cortina para no entrar en detalles. Y, confiansa va y confiansa viene, una noche quel holoferneS se quedo dormido la delicada juditH le corto'
la cabesa a la altura de la nueS de adaN y de un solo tajo, lo cual en medio de todo no dejaba de ser una groseria y una falta deducasion hasia el duenio de la casa!
Disen que la juditH vibio hasta los 105 anios deda', pero eso no justifica lo que hiso, ni mucho menos.

ISAÍAS GARDE, textos en transición