31 mar. 2007

Subrayado en "Corrección" de Thomas Bernhard









Daba hacia el poniente y, por tanto, hacia las tinieblas.
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Ya no tengo existencia.
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Esa perversidad y prostitución permanentes en forma de Estado
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Esa repentina enfermedad de la reflexión
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Y decía que debía guardarme de renunciar a mí mismo por completo, porque alguien que no piensa ya por sí mismo sus propios pensamientos sino con otro pensamiento que domina y admira, o que no admira sino que, compulsivamente, domina, corre continuamente el peligro de matarse, de quitarse la existencia, a causa de ese pensamiento continuo de otro en lugar del propio.
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La música era el arte más próxima a las ciencias naturales y al ser humano, la música era en el fondo matemáticas audibles y, ya por ese hecho, un instrumento indispensable para el científico, en conjunto, para sus fines y descubrimientos y el logro de conocimientos y reconocimientos siempre nuevos.
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Toda idea, al fin y al cabo, es una idea demencial.
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Justicia del material. Ante el objetivo no podemos ya volvernos atrás.
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La felicidad suprema es sólo la muerte. Rodeo por las ciencias hacia la felicidad suprema, la muerte.
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El arte de la construcción es un arte filosófica en el más alto grado.
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No se pueden eludir los contratos, salvo mediante el suicidio.
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No es posible conseguir claridad en nada, pero sí, sin embargo, una claridad próxima, aproximada, conseguir en nada un conocimiento real, pero sí, sin embargo, aproximado, todo puede ser sólo algo aproximado y nada más que aproximado.
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La duración de la vida es la más larga y, al mismo tiempo, la más corta posible, porque se puede pensar toda en un instante, siempre en el instante en que se piensa ese (atrevido) pensamiento.