31 mar. 2007

Spandau, una canción, de Julio Páez

1
La casamata
los guardias
las púas
perimetrales
El óxido
La ronda
nocturna
las bayonetas.
Si la muerte
Es una sola,
¿quién funda
la pena
entonces,
los fósiles
de la seda
la sed del
prisionero?

2
Ciega lo gris
anonada
empalidece
el silencio,
las armas
el cuero limpio
perfume de
orden cerrado.
Los faros
allá en la ruta
suelen mentir
que hay
un afuera.
Sólo la niebla mustia
el eco de la guerra

3
El instante
se ahoga
en la permanencia
énfasis del páramo
En cada minuto,
¿Es peón el rey
guardia el prisionero?,
duda el centinela
en la noche alta.

Una prisión
para un hombre
hasta que
lloren las piedras.

El lugar común
de la sospecha
no seca la sangre
de lo vivido,
la ceremonia que es leve
y ardiente
como el juego cruel
de lo que respira.

Siempre se vuelve
a ese punto
hasta que
lloren las piedras.