28 de mar. de 2007

Guillermo Seminara - Observaciones III

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Cansancio

Allí, en ese extremo de la vida, siento fundirme entre aconteceres varios.
Allí, donde el silencio (y sus voces) es sólo el revés de la faena y el mundo
parece revelarme una porción de lo absoluto,
allí soy, decía, la noche del mar,
el júbilo adormecido de los nombres que la costumbre calla.
Soy, cansado, aquello que por la ventana veo,
acaso también lo que bebo ( ¿por qué no? )
y lo que de mí continúa sin saberlo...
Cansado soy apenas,
tan sólo,
un reflejo de la calma.


Ortodoxia

Dos calandrias merodeaban desde hacía algún tiempo en mi cabeza. Una tarde más silvestre que común decidí hacer algo con ellas y las imaginé posadas sobre una parra repleta de uvas y de sol. Luego, por fin, las dejé volar y entonces apenas si lograron estas aves en mí vuelo desenvolver algo del orden de su concepto.

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