28 mar. 2007

Expedicion lunar malabriguense, cuento de Julio Páez.

Expedicion lunar malabriguense, cuento de Julio Páez.

Tal vez lo más interesante de mi trabajo es precisamente el material
que estoy impedido de publicar, pero que, espero que secretamente,
archivo. Como el que encontré la semana pasada mientras
intentaba ordenar el ruinoso archivo de internacionales: cables de
agencias de noticias, copias de notificaciones
diplomáticas enviadas por las embajadas de Estados Unidos, la Unión
Soviética y Francia. Seguramente material recopilado
por mi perspicaz, astuto y brillante predecesor; y seguramente una de
las causas que lo llevó a buscar precipitadamente la frontera, desde
donde redactó su telegrama de renuncia.
Si bien supongo que la cuestión es simple, no poseo la documentación
necesaria como para fundamentar todas mis inferencias aunque tenga la
firme convicción de que son exactas en al menos un 90 por ciento.
Es de público conocimiento que, terminada la Segunda Guerra Mundial,
Werner Von Braun y algunos de sus asistentes marcharon a los Estados
Unidos para desarrollar su proyecto de cohetería-tal vez en
recompensa por los londinenses muertos y mutilados por las V1 Y V2-, y sus aportes fueron
fundamentales para el desarrollo del proyecto Apollo; poco se sabe de
los alemanes que marcharon invitados insistentemente por el Ejército
Rojo hacia Moscú y posibilitaron la creación del proyecto Vostok y el
viaje de Gagarin; nada se sabe de la llegada de Von Schwartz y de su
actividad en Malabrigo

Von Schwartz era un díscolo discípulo de Von Braun, con evidentes
tendencias megalomaníacas-lo que no debía desentonar demasiado en la
Alemania nazi- que lo habían llevado a la ruptura con su mentor y tambien al
exilio. Llegó a Malabrigo a fines de los cuarenta, y casi en forma
inmediata entró en contacto con integrantes de las más altas esferas
de la administración, a quienes cautivó con la calurosa
exposición de su proyecto de investigación espacial. Algunos testigos
de aquellos sucesos afirman que repitió una y otra vez una frase que
lo ayudaba a mantener su orden discursivo: "El primer pie que holle
la superficie lunar debe partir de Malabrigo".
Von Schwartz desarrolló su labor con el mayor de los entusiasmos y el
avance de la cohetería Malabriguense llegó a preocupar a las
superpotencias.
En 1960, antes de que Malabrigo pudiera poner al primer hombre en
órbita, una explosión inexplicable terminó con el centro de
investigación espacial, mató a treinta personas y causó la amputación
de la pierna derecha del eminente sabio. A partir de ese incidente el
estado clausuró definitivamente todos los fondos orientados hacia la
actividad exploratoria espacial.

La primera notificación de la embajada norteamericana llegó después
de Julio de 1969 y de la famosa frase de Neil Amstrong, esa del
pequeño paso para el hombre y etc. La notificación venía acompañada
de una copia fotográfica en blanco y negro.

Luego se sucedieron las notificaciones soviética y francesa, la
primera acompañada de otra copia fotográfica y la segunda de una
verborragia envalentonada.

Hurgué en el archivo fotográfico y no encontré ninguna copia pero sí un retrato de Von Schwartz en su
vejez: Está sentado en una silla de mimbre de esas que se
denominaban "mecedoras", el pelo blanco y abundante despeinado, una
pequeña barba de chivo, ojos soñadores y una sonrisa de abuelo bueno
y complacido. Tiene entre sus manos una foto que no se distingue con
claridad.

Mandé ampliar la copia en el sector donde aparecía la
foto: Pude ver una superficie polvorienta donde aparecía con claridad
la huella de un mocasín y las siguientes letras " V..n ..chw.....tz